miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre los Jrushovistas, por Enver Hoxha (primera parte)


      La obra de Enver Hoxha, "Los Jruschovistas", está escrita en 1976, y pertenece a su serie de memorias. Contiene los recuerdos y las impresiones personales del autor sobre sus encuentros directos y contactos de todo tipo con dirigentes del PCUS y de otros partidos comunistas y obreros durante los años 1953 a 1961.

LA ESTRATEGIA Y LA TACTICA DE JRUSCHOV A NIVEL INTERNO DE LA UNION SOVIETICA
Enver Hoxha

(primera parte)
Las raíces de la tragedia de la Unión Soviética. Las etapas que atravesó Jruschov para usurpar el poder político e ideológico. La casta jruschovista enmoheció la espada de la revolución. ¿Qué se ocultaba detrás de la"dirección colectiva" de Jruschov? Jruschov y Mikoyan, cabezas del complot contrarrevolucionario. El viento del liberalismo sopla en la Unión Soviética. Jruschov y Vorochilov se expresan abiertamente contra Stalin. Jruschov erige su propio culto. Los enemigos de la revolución son proclamados «héroes»y «víctimas».
Una de las orientaciones principales de la estrategia y de la táctica de Jruschov a nivel interno de la Unión Soviética, consistía en tomar totalmente en sus manos el poder político e ideológico y poner a su servicio el ejército soviético y la seguridad del Estado. Para realizar este objetivo el grupo de Jruschov debía actuar por etapas. En un principio no atacaría frontalmente el marxismo-leninismo, la edificación del socialismo en la Unión Soviética y a Stalin. Por el contrario, este grupo se apoyaría en las realizaciones alcanzadas, incluso las exaltaría lo más posible, para sentar el crédito y suscitar una situación de euforia, con el fin de poder más tarde llegar a minar la base y la superestructura socialistas. En primer lugar, este grupo renegado tenía que apoderarse del partido, a fin de aniquilar la posible resistencia de aquellos cuadros que no habían perdido la vigilancia revolucionaria de clase, neutralizar a los vacilantes y atraerlos a sus filas por medio de la convicción o de las amenazas y al mismo tiempo promover a los puestos clave de dirección a los elementos nocivos, antimarxistas, arribistas, oportunistas, elementos que, naturalmente,no faltaban en el Partido Comunista de la Unión Soviética y en los aparatos del Estado soviético. En el Partido Comunista de la Unión Soviética, al salir de la Gran Guerra Patria aparecieron ciertos fenómenos negativos. La situación económica difícil, las devastaciones, las destrucciones, las grandes pérdidas humanas que tuvieron lugar en la Unión Soviética, exigían una movilización total de los cuadros y las masas para asegurar la consolidación y el progreso del país. Pero en lugar de esto se vio un envilecimiento del carácter y de la moralidad de muchos cuadros. Por otra parte, con su presunción ostentosa por las gloriosas batallas ganadas, con sus condecoraciones y privilegios y muchos otros vicios y concepciones erróneas, los elementos megalómanos despojaban al partido de su vigilancia, lo carcomían desde dentro. En el ejército se creó la casta que extendió sud ominación brutal y arrogante también al partido, desnaturalizando su carácter proletario. La casta enmoheció la espada de la revolución que debería ser el partido.
Pienso que en el Partido Comunista de la Unión Soviética, ya antes de la guerra, pero de modo particular después de ésta, se debieron observar signos de una apatía condenable. Este partido gozaba de gran renombre, había logrado también grandes éxitos en su camino, pero al mismo tiempo había comenzado a perder su espíritu revolucionario, y el burocratismo y la rutina lo estaban contaminando. Las normas leninistas, las enseñanzas de Lenin y de Stalin habían sido convertidas por los aparatchiks en fórmulas y slogans resobados y sin valor para la acción. Gran país era la Unión Soviética, el pueblo trabajaba, producía, creaba. Se decía que la industria se desarrollaba con los ritmos requeridos, que la agricultura socialista progresaba, pero este desarrollo no era delnivel deseado. No era la línea «errónea» de Stalin la que frenaba el progreso, al contrario, esta línea era correcta, marxista-leninista, pero a menudo era mal aplicada, incluso deformada y saboteada por elementos hostiles. La justa línea de Stalin era deformada también por los enemigos camuflados en las filas del Partido y en los organismos del Estado, por los oportunistas, liberales, trotskistas, revisionistas, como eran, y salieron abiertamente más tarde, losJruschov, los Mikoyan, los Suslov, los Kosiguin, etc.
Jruschov y sus íntimos colaboradores en el putsch, ya con anterioridad a la muerte de Stalin, se contaban entre los más altos dirigentes que actuaban bajo cuerda preparando y esperando el momento propicio para una acción abierta y a. gran escala. De hecho, todos estos traidores eran conspiradores avezados en la experiencia de los diversos contrarrevolucionarios rusos, en la experiencia de los anarquistas, trotskistas, bujarinistas. Conocían también la experiencia de la revolución y del Partido Bolchevique, mas de la revolución nada de bueno habían aprendido, sólo aprendieron aquello que necesitaban para minada y minar el socialismo, escapando a los golpes de la revolución y la dictadura del proletariado. En una palabra, eran contrarrevolucionarios y elementos de doble cara en sus acciones. Por un lado dedicaban alabanzas al socialismo, a la revolución, al Partido Comunista Bolchevique, a Lenin y Stalin y, por el otro,preparaban la contrarrevolución. Toda esta zupia acumulada saboteaba, pues, valiéndose de los métodos más sutiles, los cuales enmascaraba con elogios a Stalin y al régimen socialista. Estos elementos desorganizaban la revolución organizando la contrarrevolución, se mostraban“severos” contra los enemigos internos para difundir el miedo y el terror en el partido, en el Poder y en el pueblo. Eran siempre ellos los que rendían cuentas a Stalin de una situación de euforia que creaban artificialmente, mas en realidad socavaban la base del partido, la base del Estado,degeneraban los espíritus y elevaban por las nubes el culto a Stalin, a fin de poder derrocarlo más fácilmente mañana.