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viernes, 13 de enero de 2012

Tesis del Primer Congreso de la Komintern

PRIMER CONGRESO DE LA  INTERNACIONAL COMUNISTA. Marzo 1919.

TESIS SOBRE LA DEMOCRACIA BURGUESA Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO


10.- La guerra imperialista de 1914-1918 ha puesto al desnudo definitivamente, incluso ante los obreros atrasados, este verdadero carácter
de la democracia burguesa, hasta en las repúblicas más libres, como dictadura de la burguesía.

A causa del enriquecimiento de un grupo alemán o inglés de millonarios o multimillonarios, sucumbieron decenas de millones de hombres, y en las repúblicas más libres se implantó la dictadura militar de la burguesía. Esta dictadura militar continúa en los países de la Entente después de la derrota de Alemania.

Precisamente la guerra es la que más ha abierto los ojos a los trabajadores, la que ha arrancado las falsas flores de la democracia burguesa, la que ha mostrado al pueblo el pozo sin fondo de la especulación y del lucro durante la guerra y
con motivo de ella.

En nombre de la “libertad e igualdad” se enriquecieron escandalosamente los negociantes de la guerra. Ningún esfuerzo de la Internacional amarilla de Berna podrá ocultar a las masas el carácter explotador, hoy totalmente desenmascarado, de la libertad, de la igualdad y de la democracia burguesas.

11.- En Alemania, el país capitalista más desarrollado del continente europeo, los primeros meses de plena libertad republicana, traída por la derrota de la Alemania imperialista, han hecho ver a los obreros alemanes y a todo el mundo la verdadera naturaleza de clase de la república democrático-burguesa.

El asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo es un hecho de alcance histórico mundial, no sólo porque han perecido trágicamente los mejores hombres y jefes de la verdadera Internacional proletaria, de la Internacional Comunista, sino porque se ha puesto definitivamente al desnudo la naturaleza de clase de un estado europeo avanzado (se puede decir sin exagerar: de un estado avanzado a escala mundial).

Si unos detenidos, es decir, hombres tomados bajo la protección de los poderes públicos, pueden ser asesinados con toda impunidad por unos oficiales y por los capitalistas, bajo un gobierno de socialpatriotas, se deduce de ello que una república democrática en la que pueden ocurrir tales cosas es una dictadura de la burguesía.

Quienes expresan su indignación con motivo del asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, pero sin comprender esta verdad, no hacen sino poner de manifiesto su cerrazón mental o su fariseísmo.

La “libertad” en una de las repúblicas más libres y avanzadas del mundo, en la república alemana, es la libertad de asesinar impunemente a los líderes arrestados del proletariado. Y no puede ser de otro modo mientras subsista el capitalismo, pues el desarrollo de la democracia no atenúa, sino que agudiza la lucha de clases, que, en virtud de todos los resultados y de todas las influencias de la guerra y de sus consecuencias, ha llegado a su punto de ebullición.

En todo el mundo civilizado se procede ahora a desterrar a los bolcheviques, a perseguirlos, a encarcelarlos, como por ejemplo en Suiza, una de las repúblicas burguesas más libres, a organizar pogromos contra los bolcheviques en Norteamérica, etcétera.

Desde el punto de vista de la “democracia en general” o de la “democracia pura” es sencillamente ridículo que países avanzados, civilizados, democráticos, armados hasta los dientes, teman la presencia de varias decenas de personas de la Rusia atrasada, hambrienta y arruinada, a la que en decenas de millones de ejemplares de periódicos burgueses se califica de salvaje, criminal, etcétera.

Está claro que una situación social que ha podido originar una contradicción tan patente, no es en la práctica sino una dictadura de la burguesía.

12.- Ante tal estado de cosas, la dictadura del proletariado no sólo es plenamente legítima como medio de derrocar a los explotadores y de vencer su resistencia, sino que es completamente necesaria para toda la masa trabajadora como única defensa contra la dictadura de la burguesía, que ha llevado a la guerra y prepara nuevas guerras.

Lo que principalmente no comprenden los socialistas y lo que indica su miopía teórica su sujeción a los prejuicios burgueses y su traición política al proletariado es que en la sociedad capitalista, en cuanto se agrava en alguna medida la lucha de clases que palpita en su seno, no puede haber término medio entre la dictadura de la burguesía y la del proletariado. Toda ilusión en cuanto a un tercer camino no es sino un suspiro reaccionario de pequeños burgueses. Así lo atestigua la experiencia de más, de un siglo de desarrollo de la democracia burguesa y del movimiento obrero en todos los países avanzados, y, en particular, la experiencia del último lustro. Así lo indica también toda la ciencia de la economía política, todo el contenido del marxismo, que explica la inevitabilidad económica de la dictadura de la burguesía bajo toda economía mercantil, dictadura que sólo puede reemplazar la clase desarrollada, multiplicada, cohesionada y reforzada por el propio desarrollo del capitalismo, es decir, la clase proletaria.

13.- Otro error teórico y político de los socialistas consiste en no comprender que las formas de la democracia han ido cambiando inevitablemente a lo largo de milenios, comenzando por los embriones de la misma antigüedad, a medida que una clase dominante era sustituida por otra. En las antiguas repúblicas de Grecia, en las ciudades medievales y en los países capitalistas avanzados, la democracia reviste formas distintas y distinto grado de aplicación. Sería la mayor torpeza pensar que la revolución más profunda de la historia de la humanidad, el primer caso que se registra en el mundo de paso del poder de la minoría de explotadores a la mayoría de los explotados, puede sobrevenir dentro del viejo marco de la
vieja democracia parlamentaria burguesa, puede sobrevenir sin introducir los cambios más radicales, sin crear nuevas formas de democracia, nuevas instituciones que encarnen las nuevas condiciones de su aplicación, etc.

14.- La dictadura del proletariado se parece a la dictadura de las demás clases porque ha sido suscitada por la necesidad, como le ocurre a toda dictadura, de aplastar con la violencia la resistencia de la clase que pierde el dominio político. La diferencia radical entre la dictadura del proletariado y la de otras clases (la dictadura de los terratenientes en la Edad Media y la de la burguesía en todos los países capitalistas civilizados) consiste en que la dictadura de los terratenientes y de la burguesía era la represión violenta de la resistencia de la inmensa mayoría de la población, esto es, de los trabajadores. Por el contrario, la dictadura del proletariado es la represión violenta de la resistencia de los explotadores, es decir, de una insignificante minoría de la población de los terratenientes y capitalistas.

De aquí se desprende, a su vez, que la dictadura del proletariado debe acarrear inevitablemente, no sólo el cambio de las formas e instituciones de la democracia, hablando en términos generales, sino un cambio que traiga consigo una ampliación inusitada de la utilización efectiva del democratismo por parte de los oprimidos por el capitalismo, por parte de las clases trabajadoras.

En efecto, la forma de la dictadura del proletariado lograda ya en la práctica, es decir, el poder soviético en Rusia, el Räte-System en Alemania, los Shop Stewards Comittees y organismos análogos en otros países, todas estas instituciones significan y hacen efectivas precisamente para las clases trabajadoras, es decir, para la inmensa mayoría de la población, una posibilidad real de utilizar los derechos y libertades democráticos, que jamás han existido con anterioridad, ni siquiera aproximadamente, en las mejores repúblicas democráticas burguesas.

La esencia del poder soviético consiste en que la base permanente y única de todo el poder y de todo el aparato del estado es la organización de masas de las clases que estaban oprimidas por el capitalismo, es decir, de los obreros y semiproletarios (de los campesinos que no explotan trabajo ajeno y recurren continuamente a la venta de una parte, al menos, de su trabajo). Ahora son incorporadas precisamente a la participación permanente e indefectible, y además decisiva, en la dirección democrática del estado, las masas que incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, siendo iguales ante la ley, eran desplazadas en la práctica por miles de procedimientos y subterfugios de la intervención en la vida política y del disfrute de los derechos y libertades democráticos.

15. El poder soviético o dictadura del proletariado hace efectiva, inmediatamente y por completo, la igualdad de los ciudadanos, sin distinción de sexo, religión, raza y nacionalidad, que la democracia burguesa prometió siempre y en todas partes, pero que no realizó en ningún sitio ni podía realizar debido al dominio del capitalismo. El poder soviético hace efectiva esa igualdad, pues sólo puede realizarla el poder de los obreros, que no están interesados en la propiedad privada de los medios de producción y en la lucha por su reparto.

16.- La vieja democracia y el viejo parlamentarismo, es decir, la democracia y el parlamentarismo burgueses, estaban organizados de tal modo, que precisamente las masas trabajadoras eran las que más desplazadas se hallaban del aparato del gobierno. Por el contrario, el poder soviético, es decir, la dictadura del proletariado, está estructurado de tal forma, que acerca a las masas trabajadoras al aparato del gobierno. Esta misma finalidad cumple la unión del poder legislativo y ejecutivo en la organización soviética del estado, y la sustitución de las circunscripciones electorales territoriales por las unidades de producción, como son las fábricas y demás empresas.

17.- El ejército no sólo era un aparato de opresión bajo la monarquía. Sigue siéndolo en todas las repúblicas burguesas, incluso en las más democráticas. Sólo el poder soviético, como organización estatal permanente de las clases oprimidas por el capitalismo está en condiciones de acabar con la supeditación del ejército al mando burgués y de fusionar realmente al proletariado con el ejército, de llegar realmente al armamento  del proletariado y al desarme de la burguesía, sin lo cual es imposible la victoria del socialismo.

18.- La organización soviética del estado está adaptada al papel dirigente del proletariado, la clase más concentrada e instruida por el capitalismo. La experiencia de todas las revoluciones y de todos los movimientos de las clases oprimidas, la experiencia del movimiento socialista mundial, nos enseña que sólo el proletariado está en condiciones de unir y arrastrar tras de sí a las capas dispersas y atrasadas de la población trabajadora y explotada.

sábado, 7 de enero de 2012

Los estatutos de la Komintern (segunda y última parte)

Una vez considerado lo que antecede, la Internacional Comunista adopta los siguientes estatutos:

Artículo 1º.- La Nueva Internacional de los Trabajadores es fundada con el objetivo de organizar una acción conjunta del proletariado de los diversos países, tendiente a un solo fin: la liquidación del capitalismo, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de una república internacional de los soviets que permitirán abolir totalmente las clases y realizar el socialismo, primer grado de la sociedad comunista.

Artículo 2º.- La nueva Asociación Internacional de los Trabajadores adopta el nombre de Internacional Comunista.

Artículo 3º.-Todos los partidos y organizaciones afiliadas a la Internacional Comunista llevan el nombre de Partido Comunista de tal o cual país (sección de la Internacional Comunista).

Artículo 4º.- La instancia suprema de la Internacional Comunista es el Congreso mundial de todos los partidos y organizaciones afiliadas. El Congreso mundial sanciona los programas de los diferentes partidos que adhieren a la Internacional Comunista. Examina y resuelve los problemas esenciales programáticos y tácticos relativos a la actividad de la Internacional Comunista. El número de votos deliberativos que en el Congreso mundial corresponderán a cada partido u organización, será fijado por una decisión especial del Congreso. Además, es indispensable determinar, lo más rápidamente posible, las normas de representación, basándose en el número efectivo de los miembros de cada organización y teniendo en cuenta la influencia real del partido.

Artículo 5º.- El Congreso internacional elige un Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, que se convierte en la instancia suprema de la Internacional Comunista durante los intervalos que separen las sesiones del Congreso mundial.

Artículo 6º.- La sede del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista será designada, en cada nueva sesión, por el Congreso mundial.

Artículo 7º.- El Congreso mundial extraordinario de la Internacional Comunista puede ser convocado ya sea por decisión del Comité Ejecutivo oa solicitud de la mitad del número total de los partidos afiliados en el último Congreso mundial.

Artículo 8º.- El trabajo principal y la gran responsabilidad, en el seno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, incumbe principalmente al Partido Comunista del país donde el Congreso mundial ha fijado la sede del Comité Ejecutivo. El Partido Comunista de ese país tiene por lo menos cinco representantes con votos deliberativos en el Comité Ejecutivo. Además, cada uno de los llamados doce partidos comunistas más importantes tiene un representante con voto deliberativo en el Comité Ejecutivo. La lista de esos partidos es sancionada por el Congreso mundial. Los otros partidos u organizaciones tienen el derecho de delegar ante el Comité representativo (a razón de uno por organización) con voto consultivo.

Artículo 9º.- El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista dirige en el intervalo que separa las sesiones de los Congresos todos los trabajos de la Internacional Comunista, publica, en cuatro lenguas por lo menos un órgano central (la revista La Internacional Comunista), publica los manifiestos que juzga indispensables en nombre de la Internacional Comunista y da a todos los partidos y organizaciones afiliadas instrucciones con fuerza de ley. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tiene el derecho de exigir a los partidos afiliados la exclusión de los grupos o individuos que hayan transgredido la disciplina proletaria. Puede exigir la expulsión de los partidos que violen las decisiones del Congreso mundial. Esos partidos tienen el derecho de apelar al Congreso mundial. En caso de necesidad, el Comité Ejecutivo organizará, en los diferentes países, secretarías auxiliares técnicas o de otro tipo que le estarán totalmente subordinadas.

Artículo 10º.- El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tiene el derecho de cooptar, acordándoles votos consultivos, a los representantes de las organizaciones y de los partidos no admitidos en la Internacional Comunista pero que simpatizan con el comunismo.

Artículo 11º.- Los órganos de la prensa de todos los partidos y organizaciones afiliadas a la Internacional Comunista o que simpatizan con ella, deben publicar todos los documentos oficiales de la Internacional Comunista y de su Comité Ejecutivo.

Artículo 12º.- La situación general en Europa y en América impone a los comunistas la obligación de crear, paralelamente a sus organizaciones legales, organizaciones secretas. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tiene el deber de vigilar la observancia de este artículo de los estatutos.

Artículo 13º.-Es norma que todas las relaciones políticas que presentan una cierta importancia entre los diferentes partidos afiliados a la Internacional Comunista tengan por intermediario al Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. En caso de urgencia, esas relaciones pueden ser directas a condición de que el Comité Ejecutivo de la Internacional sea informado.

Artículo 14º.- Los sindicatos que han optado por el comunismo y que forman grupos internacionales bajo el control del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, constituyen una sección sindical de la Internacional Comunista. Los sindicatos comunistas envían sus representantes al Congreso mundial de la Internacional Comunista por intermedio del Partido comunista de su país. La sección sindical de la Internacional Comunista delega a uno de sus miembros ante el Comité Ejecutivo, donde tiene voz deliberativa. El Comité Ejecutivo tiene el derecho de delegar, ante la sección sindical de la Internacional Comunista, un representante con voto deliberativo.

Artículo 15º.- La Unión Internacional de la Juventud Comunista está subordinada a la Internacional Comunista y a su Comité ejecutivo. Delega un representante de su Comité Ejecutivo al Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, donde tiene voto deliberativo. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tiene la facultad de delegar ante el Comité Ejecutivo de la Unión de la Juventud un representante con voto deliberativo. Las relaciones mutuas existentes entre la Unión de la Juventud y el Partido Comunista, en cuanto que organizaciones, en cada país están basadas en el mismo principio.

Artículo 16º.- El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista resolverá la designación de un secretario del movimiento feminista internacional y organizará una sección de Mujeres Comunistas de la Internacional. 

Artículo 17º.- Todo miembro de la Internacional Comunista que se traslade de un país a otro, será fraternalmente recibido en éste por los miembros de la III Internacional.

Los estatutos de la Komintern (primera parte)

SEGUNDO CONGRESO DE LAINTERNACIONAL COMUNISTA. Julio 1920.

ESTATUTOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA


En 1864 fue fundada en Londres la primera Asociación Internacional de Trabajadores, la primera Asociación Internacional. Los estatutos de esta asociación decían:

“Considerando:

Que la emancipación de la clase obrera debe ser lograda sólo por la clase obrera;

Que la lucha por esta emancipación de ningún modo significa una lucha por la creación de nuevos privilegios de clase y de monopolios sino que se trata de una lucha por el establecimiento de la igualdad de derechos y deberes y por la supresión de toda dominación de clase;

Que la sumisión del hombre al trabajo bajo el régimen de los poseedores de los medios de producción (es decir de todos los recursos vitales) y la esclavitud bajo todas sus formas son las causas principales de la miseria social, de la degradación moral y de la dependencia política;

Que la emancipación económica de la clase obrera es en todas partes el objetivo esencial al que todo movimiento político debe ser subordinado como un medio;

Que todos los esfuerzos tendientes a lograr ese gran objetivo fracasaron a causa de la falta de solidaridad entre los trabajadores de los diferentes sectores de trabajo en cada país y de una alianza fraterna entre los trabajadores de los diferentes países;

Que la emancipación no es un problema local o nacional sino un problema social de todos los países donde existe el régimen social moderno y cuya solución depende de la colaboración teórica y práctica de los países más avanzados; que la renovación actual simultánea del movimiento obrero en los países industriales de Europa despierta en nosotros por un lado nuevas esperanzas pero por el otro significa una solemne advertencia para no caer en viejos errores, y nos convoca a la coordinación inmediata del movimiento que hasta ahora no era coherente…”

La II Internacional, fundada en 1889 en París, fue la encargada de continuar la obra de la I Internacional. Pero en 1914, al comienzo de la guerra mundial, sufrió un crac total. La II Internacional murió, corroída por el oportunismo y abatida por la traición de sus jefes, que se pasaron al campo de la burguesía.

La III Internacional Comunista, fundada en marzo de 1919 en la capital de la República Socialista Federativa de los Soviets, en Moscú, declaró solemnemente a la faz del mundo que ella se encargaba de proseguir y acabar la gran obra emprendida por la I Internacional de los Trabajadores.

La III Internacional comunista se constituyó al final de la matanza imperialista de 1914-1918, durante la cual la burguesía de los diversos países sacrificó veinte millones de vidas.

¡Acuérdate de la guerra imperialista! Estas son las primeras palabras que la Internacional Comunista dirige a cada trabajador, cualquiera que sea su origen y su lengua. ¡Recuerda que, debido a la existencia del régimen capitalista, un puñado de imperialistas tuvo durante cuatro largos años la posibilidad de obligar a todos los trabajadores del mundo a degollarse! ¡Recuerda que la guerra burguesa sumió a Europa y al mundo entero en el hambre y la indigencia! ¡Recuerda que sin la liquidación del capitalismo, la repetición de esas guerras criminales no sólo es posible sino inevitable!

La Internacional comunista se fija como objetivo la lucha armada por la liquidación de la burguesía internacional y la creación de la república internacional de los soviets, primera etapa en la vía de la supresión total de todo régimen gubernamental. La Internacional Comunista considera la dictadura del proletariado como el único medio disponible para sustraer a la humanidad de los horrores del capitalismo. Y la Internacional Comunista considera al poder de los soviets como la forma de dictadura del proletariado que impone la historia.

La guerra imperialista creó un vínculo particularmente estrecho entre los destinos de los trabajadores de un país y los del proletariado de todos los otros países.

La guerra imperialista confirmó una vez más la veracidad de lo que podía leerse en los estatutos de la I Internacional: la emancipación de los trabajadores no es una tarea local ni nacional sino una tarea social e internacional.

La Internacional Comunista rompe para siempre con la tradición de la II Internacional para la cual, en los hechos, sólo existían los pueblos de raza blanca. La Internacional Comunista fraterniza con los hombres de raza blanca, amarilla, negra, con los trabajadores de toda la tierra.

La Internacional comunista apoya, integralmente y sin reservas, las conquistas de la gran revolución proletaria en Rusia, de la primera revolución socialista de la historia que resultara victoriosa e invita a los proletarios del mundo a marchar por el mismo camino. La Internacional Comunista se compromete a sostener por todos los medios a su alcance a toda república socialista que sea creada en cualquier lugar de la tierra.

La Internacional Comunista no ignora que, para conseguir la victoria, la Asociación Internacional de los Trabajadores, que combate por la abolición del capitalismo y la instauración del comunismo, debe contar con una organización fuertemente centralizada. El mecanismo organizado de la Internacional Comunista debe asegurar a los trabajadores de cada país la posibilidad de recibir en todo momento, por parte de los trabajadores organizados de otros países, toda la ayuda posible.