lunes, 9 de enero de 2012

Extracto de uno de los libros del anticomunista Simon Sebag Montefiore

tomado de Revolución Bolchevique 1917 (http://www.revolucionbolchevique.blogspot.com/)


Stalin después de abril


El 29 de abril, Stalin fue tercero, con 97 votos en las elecciones al CC, sólo después de Lenin y Zinoviev, un resultado que reflejaba su reputación en el Partido. Stalin pasaba ahora la mayor parte de su tiempo asistiendo al Soviet, editando Pravda o trabajando en el Comité Central con Lenin. El Comité Central eligió por primera vez un Buró, precursor del todo poderoso Buró Político, compuesto por Lenin, Stalin, Kámenev y Zinoviev.

El 3 de junio, las jóvenes admiradoras de Soso [Stalin], Anna y Nadya Alliluyeva, vinieron a admirar a su héroe al Primer Congreso de los Soviets en la Escuela Militar de la Isla Vasilevsky. “Stalin y Sverdlov asistieron a las sesiones de apertura –ellos fueron los primeros en llegar, con Lenin. Ví entrar a los tres al salón vacío”, informa Anna Alliluyeva, que trabajaba para el Partido. “No habíamos visto a Stalin durante muchos días y su habitación en la casa [donde se ocultaría Lenin después de la reacción de los Días de Julio. DR] permanecía vacío”.

Hay que llamarlo”, susurró la colegiala Nadya. “Quizás ha cambiado de idea acerca de ir a vivir en nuestro departamento”. Al día siguiente, ellas fueron testigos del momento más dramático del Congreso.

No hay partido en Rusia que se atreva a decir ‘Dejen el poder en nuestras manos’”, aseveró el menchevique Tseretelli.

A esto, Lenin saltó de su asiento y gritó: “¡Ese partido existe!”.

Vereshchak, el compañero de celda de Stalin en la prisión de Bailovka, advirtió que Lenin, Zinoviev y Kámenev eran los oradores principales” pero “Sverdlov y Stalin dirigían silenciosamente la Fracción Bolchevique –fue la primera vez que comprendí la total trascendencia de ese hombre”.

Stalin impresionó a Trotsky, cuya descripción revela por que perdió su lucha por el poder. “Stalin era muy valioso detrás de bastidores”, escribió. “Tenía la destreza para convencer a los mandos medios, especialmente a los provincianos”(*). El “no era considerado el líder oficial del Partido”, decía Sagirashvili, otro menchevique georgiano en Petrogrado durante 1917, pero “todos escuchaban lo que él tenía que decir, incluyendo Lenin –él era el representante de los militantes de base, alguien que expresaba sus opiniones y estados de ánimo”, que eran desconocidos para los emigrados como Trotsky. Soso era el “líder indiscutible” de los del Cáucaso. Lenin, dice Sagirashvili, “sentía que detrás de él estaban innumerables líderes de las provincias”. Mientras Trostky se lucía en el Circo, Stalin estaba haciendo nuevos aliados, como aquel joven que sin ceremonias sacó del Buró: Molotov.

Stalin se mudó con Molotov, que vivía en un espacioso departamento en la calle Shirokaya, cruzando el Neva en el lado de Petrogrado, con otros tres camaradas [Zalutsky, miembro del antiguo Buró Ruso en marzo, y Smilga, miembro del CC en Octubre, y esposa. DR]. “Era como una especie de comuna”, decía Molotov. Stalin, inusualmente, se disculpó con Molotov por lo que este último denominaba “el gran error de Stalin”. “Tú eras el que más cerca de Lenin estaba en la etapa inicial de abril”, confesaba Stalin. Los dos se hicieron amigos... Ellos eran opuestos… Pero compartían un fanatismo marxista…

(*) Esos “provincianos” fueron los tenaces hombres de los comités que detestaban a Trotsky y se convertirían en los stalinistas del futuro, muchos de ellos compañeros del Cáucaso. Tales bolcheviques, por supuesto, conocían las fallas de Stalin pero tenían mucho más en común con él que con Zinoviev o Trotsky. Estaba el excitable Sergo [Ordzhonikidze], el bien parecido Shaumian, el rubio playboy Yenukidze, el afable Kalinin y Voroshílov. Sin embargo, muchos caucasianos, especialmente mencheviques odiaban a Stalin. También tenía sus críticos bolcheviques del Cáucaso. Makharadze y Japaridze, viejos camaradas de Tiflis y Baku, atacaron las opiniones de Stalin sobre los pueblos del Cáucaso en la Conferencia de Abril, como lo hizo el polaco Dzerzhinsky. Pero Stalin, consiguió la amistad de Dzerzhinsky, el fundador de la policía secreta, quizá porque polacos y georgianos se identificaban unos con otros como pueblos orgullosos colonizados por Rusia…

Extractos editados de “Young Stalin” de Simon Sebag Montefiori, Vintage Books, 2008, pp.316-318. Traducción propia.