jueves, 26 de enero de 2012

Discurso de Stalin sobre el peligro derechista en el Partido bolchevique (segunda parte)

      La desviación derechista en el comunismo, bajo las condiciones del capitalismo, es la tendencia, la propensión de una parte de los comunistas -- sin forma definida aún, verdad es, y quizá inconsciente, pero propensión, a pesar de todo -- a apartarse de la línea revolucionaria del marxismo, inclinándose hacia la socialdemocracia.

      Cuando ciertos círculos comunistas niegan la oportunidad de la consigna de "clase contra clase" en la lucha electoral (en Francia) o se manifiestan contrarios a que el Partido Comunista presente una candidatura independiente (en Inglaterra) o no quiere agudizar el problema de la lucha contra la socialdemocracia de "izquierda" (en Alemania), etc., etc., eso significa que dentro de los Partidos Comunistas hay gente que pugna por adaptar el comunismo a la socialdemocracia.

      El triunfo de la desviación de derecha en los Partidos Comunistas de los países capitalistas supondría la derrota ideológica de los Partidos Comunistas y un fortalecimiento enorme de la socialdemocracia. ¿Y qué es un fortalecimiento enorme de la socialdemocracia? Es reforzar y robustecer el capitalismo, pues la socialdemocracia es el sostén fundamental del capitalismo dentro de la clase obrera.

      Por tanto, el triunfo de la desviación de derecha en los Partidos Comunistas de los países capitalistas conduce al desarrollo de las condiciones necesarias para el mantenimiento del capitalismo.

      La desviación de derecha en el comunismo, bajo las condiciones de desarrollo soviético, cuando el capitalismo ha sido ya derrocado, pero cuando todavía no han sido extirpadas sus raíces, significa la tendencia, la propensión de una parte de los comunistas -- sin forma definida aún, verdad es, y quizá  inconsciente, pero propensión, a pesar de todo -- a apartarse de la línea general de nuestro Partido, inclinándose hacia la ideología burguesa.

      Cuando algunos círculos de nuestros comunistas intentan hacer que nuestro Partido se aparte, marchando hacia atrás, de los acuerdos del XV Congreso y niegan la necesidad de la ofensiva contra los elementos capitalistas del campo; o exigen que se reduzca nuestra industria, por entender que el rápido ritmo de su desarrollo actual es ruinoso para nuestro país; o niegan la conveniencia de las asignaciones para la organización de koljoses y sovjoses, por creer que esto es dinero tirado a la calle; o niegan la conveniencia de la lucha contra el burocratismo sobre la base de la autocrítica, por entender que la autocrítica quebranta nuestro aparato; o exigen que se suavice el monopolio del comercio exterior, etc., etc., eso quiere decir que en las filas de nuestro Partido hay gente que -- quizá sin que ella misma se dé cuenta -- intenta adaptar nuestra edificación socialista a los gustos y a las necesidades de la burguesía "soviética".El triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido supondría un fortalecimiento enorme de los elementos capitalistas en nuestro país. ¿Y qué significa fortalecer los elementos capitalistas en nuestro país? Significa debilitar la dictadura del proletariado y acrecer las posibilidades de restauración del capitalismo.

      Por tanto, el triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido significaría el desarrollo de las condiciones necesarias para la restauración del capitalismo en nuestro país.

      ¿Existen en nuestro país, en el País Soviético, condiciones que hagan posible la restauración del capitalismo? Sí, existen. Tal vez eso parezca extraño, pero es un hecho, camaradas. Hemos derrocado el capitalismo, hemos implantado la dictadura del proletariado y desarrollamos a ritmo acelerado nuestra industria socialista, ligando a ella la economía campesina. Pero aún no hemos extirpado las raíces del capitalismo. ¿Dónde anidan esas raíces? Anidan en la producción mercantil, en la pequeña producción de la ciudad y, sobre todo, del campo.

      La fuerza del capitalismo reside, como dice Lenin, "en la fuerza de la pequeña producción. Porque, desgraciadamente, queda todavía en el mundo mucha, muchísima pequeña producción, y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, espontáneamente y en masa" (v. t. XXV, pág. 173).

      Es evidente que como la pequeña producción tiene en nuestro país un carácter masivo y hasta predominante, y como engendra capitalismo y burguesía constantemente y en masa, sobre todo bajo las condiciones de la Nep, se dan en nuestro país condiciones que hacen posible la restauración del capitalismo.

      ¿Existen en nuestro país, en el País Soviético, los medios y las fuerzas necesarios para destruir, para eliminar la posibilidad de restauración del capitalismo? Sí, existen. Por eso, precisamente, es acertada la tesis de Lenin sobre la posibilidad de edificar en la U.R.S.S. la sociedad socialista completa.

      Para ello es necesario consolidar la dictadura del proletariado, fortalecer la alianza de la clase obrera y los campesinos, desarrollar nuestras posiciones dominantes desde el punto de vista de la industrialización del país, imprimir un ritmo rápido al desarrollo de la industria, electrificar el país, dar a toda nuestra economía nacional una nueva base técnica, organizar la cooperación en masa de los campesinos y elevar el rendimiento de sus haciendas, agrupar gradualmente las haciendas campesinas individuales en haciendas sociales y colectivas, desarrollar los sovjoses, limitar y vencer a los elementos capitalistas de la ciudad y del campo, etc., etc. He aquí lo que dice Lenin a propósito de esto:

      "Mientras vivamos en un país de pequeñas haciendas campesinas, el capitalismo tendrá en Rusia una base económica más sólida que el comunismo. Es necesario recordarlo. Todo el que observa atentamente la vida del campo, comparándola con la vida de la ciudad, sabe que no hemos extirpado las raíces del capitalismo, ni hemos eliminado el fundamento, la base del enemigo interior. Este se apoya en la pequeña hacienda, y para quebrantarlo no hay más que un medio: dar a la economía del país, comprendida la agricultura, una nueva base técnica, la base técnica de la gran producción moderna. Y esta base no puede ser más que una: la electricidad.