miércoles, 13 de junio de 2012

India: casi medio siglo de guerra popular (pospolo kutxa)

tomado de pospolo kutxa, 2. zenbakia (mayo-junio 2012 maiatza-ekaina)


Internacionalismo

India: casi medio siglo de guerra popular

      Así como nuestro pueblo lucha desde hace más de 50 años por liberarse tanto nacional como socialmente contra dos Estados, el español y el francés; es necesario que no perdamos de vista la lucha de otros muchos pueblos que batallan bravamente por sacudirse del yugo de la opresión.
      En este segundo número que dedicamos al internacionalismo, queremos hacer hueco a la pelea de un pueblo, el indio, ya que no es que sea publicitada en exceso, y creemos que debe ser tenido muy en cuenta el proceso de la India, dado el alto grado de concienciación de dicho pueblo, así como la implicación en la pretensión de llevar adelante esta lucha de un partido comunista, el PCI (Maoísta).
      Ya hace 45 años desde aquél 1967 en el que obreros y campesinos de la región de Naxalbari (de ahí que se denomine Naxalita a la revolución india) provistos de armas rudimentarias, palos y machetes, se levantaran contra el gobierno imperialista de la India. Rompían así con la pasividad reinante en el movimiento comunista indio, poniendo en primer plano la necesidad de la lucha armada para derrocar a dicho Estado.
      Después de algunas escisiones y partidos comunistas con sus respectivas estrategias político-militares, finalmente el 21 de septiembre del 2004 se declaró la formación del Partido Comunista de la India (Maoísta), fruto de la unión de dos fuerzas políticas: el Centro Comunista Maoísta de la India y el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista).
      Una de las cosas que más nos llama positivamente la atención es la labor que los maoístas desempeñan en lo que se conoce como zonas liberadas (bajo su control) y orientadas y guiadas para conseguir el bienestar de las masas:
      la construcción de hospitales, el acercamiento de la medicina a todo el pueblo, la alfabetización, el fomento de la organización popular en barrios, distritos, aldeas... la organización de servicios de seguridad y contraespionaje, la concienciación en favor del medio ambiente.
      Esto no lo puede permitir el gobierno indio, que dedica millonadas a campañas de desprestigio en la prensa, hablada y escrita, para poner en contra de los maoístas a los aldeanos y pobladores.
      Pero la realidad es terca, acaba imponiéndose, y el pueblo termina por comprobar que no son más que falacias lo vertido por dichos medios, al verificar que la única ayuda que reciben no proviene del Estado, sino de los pretendidos malvados maoístas.
      Si bien en los momentos actuales se puede intuir una lucha de dos líneas en el interior de dicho partido, una tendente a la paulatina claudicación y otra que pretende seguir llevando a cabo la lucha como hasta ahora, confiamos en que la justeza de la segunda opción acabe por imponerse, dado nuestro deseo de que la India alcance la independencia de manera honrada, engrosando así la lista de países a imitar.
      Si bien mantenemos importantes diferencias ideológicas con los maoístas, esto no nos impide (haciendo uso del internacionalismo proletario) expresar desde aquí nuestro apoyo político y solidaridad con la guerra popular en la India.