jueves, 21 de junio de 2012

Biografía de Jose Antonio Etxebarrieta (primera parte)

      Así como hace unas semanas os dejamos la biografía de Txabi Etxebarrieta, en el aniversario de su asesinato el 7 de junio, hoy os dejamos la de su hermano Jose Antonio, también histórico dirigente de ETA:

tomado de Euskal Herria Sozialista (www.euskalherriasozialista.blogspot.com)


José Antonio Etxebarrieta, hombre crucial tanto en ETA y como en Txabi

Jon Agirre (Punto y Hora de EH, año 1988)

Inseparable y determinante en la vida de Txabi, tanto en trayectoria humana como política, fue su hermano mayor, José Antonio. Ambos hermanos eran complementarios a la hora de abordar, ideológica y políticamente, el transcendental proceso que se tenía para el Pueblo Trabajador Vasco al final de los años sesenta. Las grandes aportaciones teóricas al Movimiento Vasco de liberaclón Nacional de los hermanos Etxebarrieta hace que éstos sean seguidos y elevados a mitos, como homenaje de un pueblo resuelto a no perder una memoria histórica.

Jose Antonio Etxebarrieta nació en Bilbo el tres de abril de 1940. A la muerte de su padre, en 1957, Joxe cuenta 17 años y, pese a su juventud, es consciente de que en el seno familiar se atisba un profundo cambio. Si bien hasta esa fecha, tanto él como sus hermanos menores, disfrutaron de una situación económica desahogada, fallecido el cabeza de familia, es la madre quien debe sostener el peso de la prole gracias a su trabajo de funcionaria en el Ayuntamiento de Bilbo. Sorteando los sacrificios de sacar adelante a los suyos, Asun, la madre, no duda en estimular a sus hijos en la continuación de sus estudios, alternándolos con eventuales trabajos.

En 1960, Joxe, siendo estudiante de Derecho en Deustu, milita en las filas de EGI, organización juvenil del PNV, Y ello le lleva a dar con los huesos en la antigua prisión de Larrinaga, en Bilbo. «Mientras estuvo detenido y la Policía le apaleaba, en lugar de llamarle José Antonio, sus torturadores se dirigían a él llamándole 'Pepe '. Esto le impactó mucho a Txabi, así que, en homenaje a su hermano, ya organizado en ETA, se puso como nombre de guerra "pepe", recuerda un amigo de los hermanos Etxebarrieta. Meses después, ya en libertad, José Antonio marcha a París a reiniciar sus estudios, becado por el Gobierno Vasco. Atrás deja a su familia, aliviada para entonces con la contribución económica de Angel, el segundo de los hermanos, que trabaja con éxito como periodista de radio. Sin embargo, una vez en París, no tarda en discrepar con sus patrocinadores por culpa del ostracismo en el que se ve inmerso el PNV Las desavenencias con la cúpula peneuvista le conducen a liderar la rama disidente de «Eusko Gastedi». «Aún permaneciendo en las juventudes del PNV -recuerda un testigo de aquella época-, anduvo involucrado en un tráfico de armas, destinadas a iniciar la lucha armada». Su devenir político, por lo tanto, estaba ya perfectamente perfilado en ETA. Es una época apasionante, a tenor de los acontecimientos que se producen en Argelia. Para José Antonio, la guerra de liberación argelina, el papel del FLN, le hará reflexionar lo suficiente como para romper con el PNV y contactar con ETA. Para entonces había contrapuesto las tesis sionistas de Menahen Begin -«Revuelta en Tierra Santa»- y las del FLN argelino. Si bien el mayor de los Etxebarrieta leía cuanto caía en sus manos, prácticamente, desde 1960, consideraba el modelo castrista de Cuba como el más acabado (*). Modelo muy a tener en cuenta, como punto de referencia, a nivel estratégico, contemplando lo que podría ser la Revolución vasca, siempre salvando las peculiaridades inherentes en dos realidades diferenciadas. para, en consecuencia, apostar por la guerrilla urbana en Euskadi. Así, será la dinámica que caracterice la singladura de ETA, en los albores de los años sesenta, la que descubra a José Antonio Etxebarrieta como el primer teorizador de la guerrilla y organizador de los primeros comandos armados de la última resistencia vasca (*).

El tándem político de los hermanos Etxebarrieta

En París, Joxe escribe un ensayo de treinta o cuarenta folios que será el esqueleto de una Historia de Euskadi, a la que pone punto final, años después, cuando ya forma parte de la Dirección de ETA Y que la propia organización armada edita en forma de folleto clandestino, para ser distribuído a los militantes, con motivo de la V Asamblea. «Si la violencia revolucionaria es legítima para el pueblo argelino, no es menos legítima para el pueblo vasco», reflexiona Joxe Etxebarrieta en sus largas horas de estudio en la capital francesa. Mientras va contrastando sus tesis con otros compañeros en viajes esporádicos a Euskadi, mantiene agotadoras charlas con su hermano Txabi, iniciándose así el tándem político de los hermanos Etxebarrieta.

Apenas han transcurrido dos años del desembarco de contrarrevolucionarios en Bahía de Cochinos, planificado por la Administración Kennedy para socavar la imparable Revolución en Cuba, y, cuando se conmemorá el primer aniversario de la independencia de Argelia, Joxe Etxeebarrieta regresa a Bilbo, dispuesto a reanudar Derecho en la Universidad de Deustu. Poco después, en septiembre de 1963, una grave dolencia en la columna vertebral le inmoviliza todo el cuerpo. Los médicos diagnostican una extraña y prácticamente desconocida enfermedad «mielitis transversal», que ni tan siquiera puede ser desafiada por los fármacos «Joxe lo pasó muy mal cuando un día, al despertarse, vio que no podía moverse -cuenta un amigo- No podía mover nada de su cuerpo y estuvo así varios meses, completamente paralítico, cuando era un hombre más activo, incluso más dinámico que Txabi», señala emocionado. A partir de entonces tendrá una silla de ruedas por compañera hasta que, mediante una gran fuerza de voluntad, declicado diariamente a duros ejercicios de rehabilitación, logra deshacerse de ella.

Txabi siguió muy de cerca la enfermedad de su hermano. En aquellos largos paseos del recinto hospitalario, Txabi empujando la silla en la que descansaba Joxe, surgirían permanentes debates en torno a la obra de Lenin que, años más tarde, les serviría como herramienta immprescindible y determinante, con motivo de la V Asamblea de ETA. Quienes conocieron a los hermanos Etxebarrieta no dudan en afirmar que «uno era la sombra del otro y viceversa». Una total identificación podía observarse en ambos, desde la faceta más lúdica hasta la del compromiso militante. Juntos compartirían idéntico entusiasmo por aquel puñado de militantes supervivientes del «Granma», con Fidel Castro a la cabeza, germen de un auténtico ejército guerrillero. Esa lección de la Revolución cubana marcaría profundamente a la militancia de ETA y, en la mente de Txabi, se mantendría como una permanente llama encendida, hasta que un guardia civil le quitó la vida. Hacia 1963, Txabi esscribió un artículo sobre la Revolución cubana, destinado a ser publicado en «Sarriko», revista editada por los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de Bilbo, de la que era director.