domingo, 3 de junio de 2012

Entrevista a un tupamaro (segunda parte)

11.- ¿Cuáles son los objetivos fundamentales en general, del movimiento en esta etapa?

Tener un grupo armado, lo mejor preparado y pertrechado posible, probado en la acción. Tener buenas relaciones con todos los movimientos populares que apoyan esta clase de luchas. Crear órganos de propaganda destinados a radicalizar las luchas y crear conciencia. Tener un eficiente aparato de captación de militantes con posibilidades de formación teórica y grupos dentro del movimiento de masas que cumplan las funciones antes mencionadas.

12.- La importancia que le da el movimiento a la preparación para la lucha armada, ¿implica la afirmación de que un combatiente no se puede improvisar?

La lucha armada es un hecho técnico que requiere, pues, conocimientos técnicos, entrenamiento, práctica, materiales y psicología de combatiente. La Improvisación en este terreno, se paga onerosamente en vidas y fracasos. El espontaneísmo que propician los que hablan vagamente de la "revolución que hará el pueblo" o "las masas", o es mera dilatoria o es librar a la improvisación, justamente, la etapa culminante de la lucha de clases. Todo movimiento de vanguardia, para conservar ese carácter en el momento culminante de la lucha, debe intervenir en ella y saber encauzar técnicamente la violencia popular contra la opresión, de modo que se logre el objetivo con los menores sacrificios posibles.

13.- ¿Considera que los partidos de Izquierda pueden cumplir esa preparación para la lucha armada manteniendo un pequeño grupo de choque o de autodefensa?

Ningún partido cumple con los principios revolucionarios que enuncia si no encara seriamente esta preparación en toda la escala del Partido. De otra forma no se logra la máxima eficiencia posible para enfrentar a la reacción en cada etapa, lo cual puede resultar una negligencia fatal (cabe recordar a Brasil y Argentina), o el desperdicio de una coyuntura revolucionaria.

No encarados para su fin específico, los pequeños grupos armados partidistas pueden transformarse en triste masa de maniobras políticas. Un mísero ejemplo de recordar en tal sentido, son los incidentes sucedidos en la manifestación del último Primero de Mayo: grupos armados rebajados a la tarea de proteger el reparto de un manifiesto donde se ataca a otros grupos de Izquierda y grupos armados rebajados a la tarea de impedir que se repartan manifiestos.

14.- ¿Qué le parece que podrían exigir los militantes de los aparatos armados partidistas a sus respectivas direcciones?

Que su acción sea dirigida solamente contra el enemigo de clase, contra el aparato burgués y sus agentes. Ningún aparato armado puede cumplir su fin específico si su dirección no reúne, al menos, estos requisitos mínimos:

1) que sea consecuente y demuestre con hechos su adhesión invariable al principio de la lucha armada, dándole la importancia y los medios materiales necesarios para su preparación.

2) que ofrezca las condiciones necesarias de seguridad y discreción para los militantes que desarrollan tareas ilegales.

3) que por su amplitud y correcta línea, tenga posibilidades —las más inmediatas posibles—, de constituirse en dirección de masas proletarias.

15.- ¿No cree que un aparato armado debe depender de un partido político?

Creo que todo aparato armado debe formar parte de un aparato político de masas a determinada altura del proceso revolucionario y en caso de que tal aparato no exista debe contribuir a crearlo. Esto no quiere decir que sea obligado, en el panorama actual de la Izquierda, adscribirse a uno de los grupos políticos existentes o se deba lanzar uno nuevo. Esto es perpetuar el mosaico o sumarse a él. Hay que combatir la mezquina idea en boga de Partido, que lo identifica con una sede, reuniones, un periódico y posiciones sobre todo lo que lo rodea. El conformismo de espe¬rar que los otros Partidos de Izquierda se disuelvan ante sus andanadas verbales, y sus bases y el pueblo en general vengan un día a él. Esto es lo que se ha hecho durante 60 años en Uruguay, y el resultado está a la vista. Hay que partir de la realidad. Hay que reconocer que hay revolucionarios auténticos en todos los Partidos de Izquierda, y muchos más que no están organizados. Tomar estos elementos y grupos donde estén y unirlos, es una tarea para la Izquierda en general, para el día en que los sectarismos queden atrás; cosa que no depende de nosotros, pero mientras esto no suceda, la Revolución no se puede detener a esperar. A cada revolucionario, a cada grupo revolucionario sólo nos cabe un deber: prepararse para hacer la Revolución, Como dijo Fidel en uno de sus últimos discursos: "... con Partido o sin Partido", La Revolución no puede esperar.

16.- ¿Me puede detallar la estrategia para la toma del poder en el Uruguay?

No, no puedo darle una estrategia detallada. En cambio, puedo darle algunas líneas generales estratégicas y esto mismo sujeto a modificaciones, con el cambio de circunstancias. Es decir, líneas generales estratégicas válidas para el día, mes y año en que se enuncian.

17.- ¿Por qué no puede darme una estrategia detallada y definitiva?

Porque una estrategia se va elaborando a partir de hechos reales básicos y la realidad cambia, independientemente de nuestra voluntad. Comprenda que no es lo mismo una estrategia basada en el hecho de un movimiento sindical fuerte y organizado, que una basada en el hecho que ese movimiento haya sido desbaratado, para poner un ejemplo ilustrativo.

18.- ¿Sobre qué hechos reales básicos funda su organización las líneas estratégicas generales en este período?

Para no citar más que aquellos más importantes:

— La convicción de que la crisis, lejos de irse superando, se ya profundizando día a día. El país está fundido y un plan capitalista de desarrollo para aumentar la producción de artículos exportables, en caso de que se pudiera aplicar, no dará rendimiento sino muy menguado y dentro de varios años. Quiere decir que tenemos varios años por delante donde el pueblo deberá seguir apretándose el cinturón. Y con 500 millones de Deuda Externa no es previsible que vengan desde el extranjero cuantiosos créditos capaces de devolverles su mediano standard de vida a los sectores que lo han perdido. Este es un hecho concreto básico: habrá penuria económica y descontento popular en los próximos años.

— Un segundo hecho básico para una estrategia, es el alto grado de sindicalización de los trabajadores del Uruguay. Si bien todos los gremios no tienen un alto grado de combatividad —sea por su composición, sea por sus dirigentes— el solo hecho de que prácticamente todos los servicios fundamentales del Estado, la Banca, la industria y el Comercio están organizados, constituye de por si un hecho altamente positivo, sin parangón en América. La posibilidad de paralizar los servicios del Estado ha creado y puede crear coyunturas muy interesantes desde el punto de vista de la insurrección porque —para poner un ejemplo— no es lo mismo atacar a un Estado en la plenitud de sus fuerzas, que a un Estado semiparalizado por las huelgas. Otro factor estratégico a tener en cuenta —éste negativo—, es el factor geográfico. No tenemos lugares inexpugnables en el territorio como para instalar un foco guerrillero que perdure, aunque tenemos lugares de difícil acceso en campaña. En compensación tene¬mos una gran ciudad con más de 300 Kms cuadrados de edificios, que permite el desa¬rrollo de la lucha urbana. Esto quiere decir que no podemos copiar la estrategia de aquellos países que por sus condiciones geográficas pueden instalar un foco guerrillero en las montañas, sierras o selvas con posibilidades de estabilizarse. Por el contrario, tenemos que elaborar una estrategia autóctona adecuada a una realidad diferente a la de la mayoría de los países de América.

Además, siempre para un estudio estratégico debemos tener en cuenta las fuerzas de la represión. Nuestras fuerzas armadas, de unos 12.000 hombres precariamente armados y preparados, constituyen uno de los aparatos represivos más débiles de América.

Otro factor estratégico importante lo constituyen nuestros poderosos vecinos y los Estados Unidos, siempre potencialmente dispuestos a intervenir contra cualquier revolución en el continente. Y por fin, un factor estratégico fundamental es el grado de preparación del grupo armado revolucionario.

19.- ¿De qué manera incide el factor crisis y descontento popular en una estrategia?

En las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución. Es fundamental que la mayoría de la población, aunque no esté para lanzarse a la insurrección, por lo menos tampoco está para hacerse matar por un régimen que la golpea. Esto, entre otras cosas, reduce los cálculos estratégicos respecto a las fuerzas del enemigo, prácticamente, a sus Fuerzas Armadas organizadas y posibilita un clima favorable para las primeras medidas de un gobierno revolucionario.

20.- ¿Y en cuanto a las fuerzas represivas?

Deben ser evaluadas teniendo en cuenta su grado de preparación para la lucha, sus medios y su distribución en el país. En el interior hay una unidad militar (valor 200 hombres) cada 10.000 kms cuadrados aproximadamente, y una comisaría de policía cada 1.000 kms cuadrados, aproximadamente. Las FF. AA. deben cubrir todos los objetivos que pueden ser atacados por un movimiento insurreccional, con 12.000 hombres de las fuerzas armadas y 22.000 de la policía, de los cuales la mitad de los primeros y 6.000 de los segundos están concentrados en la capital. Dentro de la policía solamente cerca de un millar ha sido capacitado y pertrechado para la lucha propiamente militar.