viernes, 25 de mayo de 2012

Sevi, aniversario de su muerte en huelga de hambre

tomado de PRES.O.S. (www.presos.org)


José Manuel Sevillano Martín
Muerto tras 175 días en huelga de hambre el 25 de mayo de 1990.

      Sevi, nació en Marchena (Sevilla) el 21 de octubre de 1959. Es el mayor de tres hermanos de una humilde familia campesina. En su pueblo natal cursó sus primeros estudios en el colegio Juan XXIII y posteriormente en el Instituto de Marchena, donde su mente despierta amigaba bien con los libros y los estudios.
      Allí también conoció a otros jóvenes que posteriormente se incorporarían a la lucha y a la dignidad. Siempre se mostró orgulloso de definirse como obrero del campo.
      En las ocupaciones que los jornaleros hicieron de las fincas de los señoritos y cabrones, con continuos cortes de carretera y enfrentamientos durísimos con la Guardia Civil, Sevi se va forjando como luchador y campesino. Entra a formar parte del Sindicato de Obreros del Campo y da vida e impulso al Colectivo Cultural de Marchena.
      También ingresa en el Comité Anti-OTAN de aquella localidad. Animado por sus padres, va a Sevilla a estudiar la carrera de Derecho y es en la capital donde contacta con el PCE(r). Deja la carrera en el segundo curso y regresa a Marchena a trabajar como su padre, de jornalero.
      Junto a su compañera, Rosario Narváez, su cuñado Antonio y la compañera de éste María Jesús Romero, pasan a la clandestinidad en 1985 e ingresan en los GRAPO. La hija de ambos, Aida, nace en la clandestinidad.
      Es detenido en Granada en una acción el 8 de diciembre de 1986 y juzgado en la Audiencia Nacional en 1988, condenado a unos escandalosos 26 años por militancia armada, tenencia de una pistola y expropiación a un banco. Pasó por la tortura y por las cárceles de Granada, Soria y Meco.
      José Manuel Sevillano ingresó en la cárcel justo en el momento en que comenzaba la dispersión de los presos políticos del PCE (r), GRAPO y ETA, decretada por el gobierno de Felipe González en un intento de obligar a estas organizaciones revolucionarias a abandonar la lucha.
      Era un claro chantaje, planeado por los "cerebros" de la Guardia Civil: cambiar la vida de los presos por la renuncia a seguir combatiendo al régimen monárquico. Uno de los responsables de este plan, el comandante Masa, había sido el instigador de la campana de torturas en el País Vasco desde 1980 y uno de los implicados en la dirección del asesinato del dirigente abertzale vasco, Santiago Brouard, presidente de HASI (corregido del original -gar kolektiboa). Sevillano y sus compañeros combatieron desde el primer momento la política de dispersión, tratando de acumular fuerzas para la batalla final. No querían caer en la provocación del gobierno, pero tampoco podían dejarle hacer con ellos lo que quisieran. La hora de la verdad llegó a principios de noviembre de 1989, cuando el director general de Mazmorras, Antoni Asunción, comunicó a los presos que no pensaba cumplir su promesa de unificarles en una sola cárcel. Asunción había hecho esta concesión a los presos de los GRAPO de la cárcel de Almería que habían llevado una huelga de hambre desde el 25 de Agosto hasta finales de septiembre, poco antes de las elecciones generales de ese año. La provocación era ya imposible de soportar y los presos políticos decidieron responder a ella con lo único que podían: la huelga de hambre a muerte.
      El 30 de noviembre de 1989 inicia junto a sus 60 camaradas presos la huelga de hambre contra la dispersión. El 15 de mayo de 1990, tras la tortuosa alimentación forzosa, ingresa gravísimo del Hospital Penitenciario al Gregorio Marañón.
      Tras dos infartos, el sionista y GALoso Enrique Múgica, Ministro de Justicia en aquel entonces, aún dice que la huelga de hambre es ficticia y que se mantendrá la dispersión, por buena y necesaria.
      El día 25, muere tras 175 días en huelga de hambre. Sus últimos cinco días los pasó en coma mientras los ministros de Interior, Corcuera, y de Injusticia, Múgica, trataban de obligar a los médicos de conservarle la vida como un vegetal. Como posterior y brutal tortura, a su compañera y a su pequeña hija Aida (Libertad) les prohíben verle por última vez: éste es el tan cacareado humanismo del Estado.
      Tras conocerse su asesinato leGAL, miles de personas salen a las calles en Vigo, Coruña, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cádiz, Sevilla, Vitoria, Bilbo, Margen Izquierda, Donosti, Arrasate, Hernani, Orereta e Iruña en su homenaje. Hay durísimos enfrentamientos con la policía. En Pamplona un solidario, Eduardo Albéniz, es gravemente herido de bala por policías de paisano y en Vitoria son atacadas numerosas sucursales oficiales y bancarias, al igual que en Hernani y Orereta. En su homenaje y entierro en su localidad natal fue despedido por cientos de solidarios.
      Las RAF alemana dió el nombre de José Manuel Sevillano a uno de sus comandos más activos. Durante varios años, se ha venido realizando un homenaje en coincidencia con el aniversario de su fallecimiento en Marchena, su pueblo, que entre pancartas y pintadas olivos silbaban:
      Obreros y campesinos
      ha sonado la hora ya
      avancemos decididos
      nuestra fuerza es la unidad.