domingo, 30 de junio de 2013

Tercera carta del Comité Central a los presos negociadores (negociaciones del PCE(r) y de los GRAPO con el Estado español en 1996)

Tercera carta del Comité Central a los presos negociadores

      Octubre de 1996.

      Queridos camaradas:

      Acabamos de recibir vuestro informe nº 5. Días atrás nos entregaron también el "Dossier" con el "Temario", los informes y las "Actas".
      Todo este material es de un valor excepcional y lo vamos a exprimir hasta la última letra. Destacamos el "Temario" y las consideraciones y comentarios de las mozas. Dos buenos trabajos.
      No encontramos nada esencial en todos esos documentos que habéis elaborado que no suscribamos. Las coincidencias en el análisis de la situación y las apreciaciones sobre el proceso que ahora se inicia, dejando aparte algunos detalles que luego veremos, son absolutas. Dad por sentado que estamos completamente de acuerdo en todo aquello que no mencionamos.
      Nuestra preocupación está centrada ahora mismo en el "día después". Sobre este particular ya estamos haciendo algunos planes que luego también os expondremos a fin de que podáis situaros en la "línea de salida".
      Vuestros últimos informes nos van convenciendo de que la cosa va en serio. No se nos pasa por alto la importancia que reviste el punto referente a la "solicitud" de las negociaciones, y desde luego compartimos enteramente vuestra opinión sobre el "fondo" que encierra dicho asunto. No obstante, y dado que se trata de alcanzar un acuerdo aceptable para ambas partes, pensamos que tendríamos que sacar la discusión del terreno en que parece estancada. Se trataría de buscar una fórmula en la que se expresara el interés mutuo.
      Ha sido en el proceso de la lucha donde se han ido creando las condiciones favorables, lo que finalmente se ha concretado en el inicio de las negociaciones. Es evidente que por nuestra parte siempre ha existido un interés por resolver "pacíficamente" los problemas, y así lo hemos declarado en diversas ocasiones.
      Sucedía, sin embargo, que ellos no estaban por la labor, por la sencilla razón de que tenían planeado acabar con nosotros o hacer que nos "rindiéramos". De manera que han tenido que ser nuestra firmeza y sus fracasos (la crisis) los que finalmente les han convencido de la necesidad de negociar.
      Es así como se ha creado finalmente ese "interés" que antes no existía por su parte. Luego, han sido ellos, inducidos por, digamos, las "nuevas circunstancias", los que han tenido que aceptar lo que no querían.
      Ciertamente, tienen razón cuando afirman que fuimos nosotros los primeros que llamamos a la puerta. La propuesta de los "cinco puntos" y la "tregua unilateral" anterior al triunfo felipista, ¿qué fueron, sino una llamada a la negociación?
      Este reconocimiento no nos debilita en absoluto, sino que, por el contrario, confirma nuestra voluntad e interés por servir a las masas y a la causa democrática, o sea, que no somos tan "terroristas" ni tan "sectarios" y siempre hemos tenido razón. Pero ellos se negaron en redondo a reconocerla, y se negaron porque no querían hacer ninguna concesión.
      De manera que su cambio actual de posición responde al cambio de situación que se ha creado mediante la lucha; no a nuestra "entrega", sino a su derrota. Nosotros no hemos cambiado nada ni lo vamos a cambiar; son ellos los que finalmente han comprendido que tienen que cambiar "algo". Así que durante un tiempo han estado picoteando, hasta que finalmente hicieron, durante la última huelga de hambre y a través del Beltranejo, la invitación formal de establecer negociaciones. Proponían entrevistarse con Arenas. A esto les respondimos que juntaran en una cárcel a los tres "halcones" de los GRAPO y que fueran a hablar con ellos. Y así lo han hecho. La cosa, pues, no puede estar más clara.
      Ahora resulta que tienen mucha prisa por resolver el problema y quieren que seamos nosotros los que carguemos con la "petición" para camuflar su derrota y presentar las cosas como si hubiéramos sido nosotros, y no ellos, los que han "recapacitado". Pero el interés es mutuo, si bien por muy distintos motivos.
      ¿Cuántas víctimas y cuántos sufrimientos se podrían haber evitado si hubieran atendido antes a nuestras exigencias? Esto es algo que debemos cargar también a su cuenta.
      Pensamos que debería prepararse ya el "Comunicado final", aportando pruebas de cómo se ha desarrollado todo desde el principio (entrevistas con el Beltranejo, Fax, etc.). Por lo demás, es casi seguro que nuestra versión no va a tener mucha difusión en los medios, pero contra eso poco podemos hacer, excepto denunciarlos e implicar al mayor número de "personalidades" en el proceso. La táctica de esta gentuza va a ser presentar su derrota como un triunfo; es decir, harán todo lo posible por presentarnos, si no como arrepentidos (eso ya no colaría a estas alturas), sí como gente que ha "recapacitado" y se ha planteado que en su "democracia" hay lugar para todos. Difícilmente vamos a poder parar esa avalancha de mierda más allá de nuestro entorno; tendrá que ser después, cuando tengamos más posibilidades de llegar a la gente abiertamente, cuando quede claro que no nos han "comprado", será entonces cuando podremos demostrar que seguimos luchando por los mismos objetivos que antes.
      En fin, hay que darles en los morros cuando dicen que pueden solucionar su crisis a la manera italiana, aclarándoles que no podrán hacerlo porque las causas que la han originado son diferentes; allí no existe un movimiento de resistencia organizado que ha vencido en la guerra sucia llevada contra él. En Italia la corrupción ha hecho tambalear al Estado, en cambio, en nuestro paisito, esa misma corrupción está estrechamente ligada a la guerra sucia y al terrorismo de Estado ¡Ya quisieran ellos poder despachar la crisis sentando en el banquillo a unos cuantos "corruptos"!
      Nos parece justa y necesaria la exigencia de que, al tiempo que llevan a cabo la reunificación parcial, liberen a Juan Manuel y a Mila y qué duda cabe que tenéis razón en lo que apuntáis respecto a que ésta es una "carta" que se están reservando; no obstante, consideramos que, una vez que han accedido a cumplir las otras condiciones previas, ese asunto pierde la importancia que antes tenía, pues, de hecho, con el reagrupamiento se da pie a lo más importante, aparte de que en esas medidas va incluido lo anterior. Claro que esta flexibilidad que estamos demostrando habrá que hacérsela pagar de alguna forma; tenemos que exigirles que correspondan por su parte con algún "detalle" (no podemos ser tan flexibles que se nos acabe rompiendo el espinazo).
      El tema de las garantías es el más negociable. Es decir, que por nuestra parte tendremos que ir a la baja, pero, como vosotros decís, será necesario también aquí establecer una "línea de repliegue".
      Es claro a todas luces que el régimen no va a darnos las garantías que pedimos, por la sencilla razón de que no puede hacerlo, ya que eso supondría renegar de su origen y de su propia historia y hacerse el harakiri.
      Va a ser, precisamente, esa falta de garantías lo que nos permita a nosotros seguir denunciándolos como lo que son. ¿Qué garantías tenemos de que la actividad del Partido va a ser tolerada si siguen en pie las mismas leyes, tribunales y fuerzas represivas? Tendremos que ser nosotros, junto a las masas, los que nos dotemos de esas garantías:
      no renunciando a ninguno de nuestros principios, preservando el aparato clandestino del Partido, guardando la pólvora en lugar seco y acumulando fuerzas.
      Podemos, pues, aceptar que no nos ofrezcan las garantías que pedimos, ya que insistir en ellas podría inducir a confusión, a inculcar en la gente la idea oportunista de que el régimen podría ser algo distinto a lo que es, pero para nosotros tiene carácter de principio dejar clara constancia del derecho a la resistencia de manera que, aunque no lo reconozcan, nosotros siempre lo proclamaremos y haremos uso de él en cuanto suelten de nuevo a los perros.
      En cierta medida, insistimos en que es mejor que no reconozcan ese derecho, así no nos sentiremos obligados a tener que reconocer que se han convertido milagrosamente a la democracia. Esto supone también que las espadas siguen en alto, y que, si al final alcanzamos un acuerdo (y debemos hacer todo lo posible para lograrlo), ese acuerdo no pasará de ser una tregua, lo que confirmaría, una vez más, nuestras previsiones. Por descontado que nosotros respetaremos los términos de ese acuerdo y que haremos lo posible por prolongar la tregua alcanzada; es decir, no seremos los primeros en apretar el gatillo, pero de la misma manera debemos dejar bien sentado que si nos atacan, si nos reprimen de nuevo o tratan de evitar de ese modo que ganemos a las masas para el triunfo de nuestras ideas, nos defenderemos. Este es el verdadero sentido de las "garantías", la "línea de repliegue", a la que no podemos renunciar, ya que eso equivaldría a desarmarnos en todos los terrenos y a dejarles a ellos libres las manos para actuar contra el Partido y contra el movimiento popular.
      De las "reparaciones" no es mucho, a decir verdad, lo que podemos esperar, pero no por este motivo vamos a dejar de exigirlas. En este capítulo ellos pueden ser mucho más "flexibles" y "generosos". Eso sí, no debemos admitir ninguno de los chanchullos que nos proponen. No vamos a convertirnos, ni siquiera en apariencia, en una agencia del Gobierno, y, como no nos vamos a dedicar a la mendicidad después de que nos han tenido 20 años machacados en las cárceles, con las familias abandonadas a la mano de dios y aquejados de todo tipo de dolencias y enfermedades, tendrán que reparar esos daños o afrontar las consecuencias.
      Esa reparación sería importante para nosotros, sobre todo, porque supondría un "reconocimiento" por su parte, aunque vergonzante, de las fechorías que han cometido. Por esta razón debemos pelear para conseguirlas, porque, por lo demás, ya sabríamos buscarnos la vida, no hay que apurarse.
      El problema que tenemos por delante, el más inmediato, consiste en la coordinación de todo este fregado. Comprenderéis que hay cosas que nosotros no podemos hacer, de manera que habrá que continuar como hasta ahora e incluso "profundizar" aún más en el tema de vuestra representación e interlocución. En realidad no tenemos otra ni podría ser mejor. Tenéis nuestro respaldo, aunque no coincidamos en algún detalle, lo que no debe preocuparos excesivamente. Se ha llegado a una situación en que ya sólo nos cabe decir: ¡P'alante! Desde luego, no nos pasan desapercibidos los riesgos que entraña este proceso, pero más que esos riesgos inevitables, lo que debe preocuparnos es el "miedo" a lo desconocido, la reserva a afrontar con decisión y espíritu abierto esta nueva etapa que se abre ante nosotros. Así que, una vez más, ¡P'alante! (aparte de que lo estáis haciendo muy bien, con verdadera profesionalidad).
      Sólo os recomendamos que atéis muy corto todo lo relacionado con la "publicidad". Esta gente nos va a hacer alguna guarrada por ahí, y debemos estar prevenidos y preparados para contrarrestarla. De momento estamos haciendo un "dossier" especial con los materiales que nos habéis enviado. Pensamos incluir parte de la correspondencia que estamos manteniendo sobre este asunto. Necesitamos conocer vuestra opinión sobre este proyecto, no sea que exista algún inconveniente.
      Lo habrá seguramente en lo que se refiere al momento de su publicación, ya que, en cualquier caso, no nos vamos a morder la lengua. Por eso sería conveniente que nos pusiéramos de acuerdo en el criterio a seguir:
      proponemos que vosotros os encarguéis de las cuestiones más inmediatas (una respuesta, un comunicado, etc.), puesto que disponéis de la información más fresca y completa. Por nuestra parte nos encargamos del dossier y demás materiales de "peso", para los que se requiere más tiempo o más "maduración".
      Otra cuestión son los comunicados o documentos que salgan de las negociaciones, porque esos papeles no sólo habrá que sopesarlos, sino también "fecharlos". En esto nosotros nos atendríamos a lo que nos indiquéis. ¿Estáis de acuerdo?
      Nuestra atención está centrada ahora mismo en "el día después", en la salida del túnel. Que va a ser una victoria en toda línea (el hecho de que se hayan avenido a negociar y lo reconozcan públicamente ya lo es por sí mismo) no cabe ni discutirlo. Los hechos cantan, sin que tengamos que esforzarnos en explicarlo.
      No obstante, no se puede descartar que más de un despistado lo interprete como una "derrota" o una "renuncia" por nuestra parte a proseguir la línea que hemos proclamado y aplicado casi al pie de la letra durante más de 20 años cuando, en realidad, esta negociación y sus resultados más inmediatos, suponen la realización de esa línea.
      Ese es el fruto de la lucha, del esfuerzo y los incontables sacrificios que se han hecho durante todos esos años y sitúan al Partido en las mejores condiciones posibles para proseguir su trabajo entre las masas y fortalecerse.
      No hace falta repetir que ha sido el régimen el que ha perdido la batalla (y es la segunda que le hemos ganado en los últimos veintitantos años). Cierto que no es la decisiva, pero sí una de las más importantes, pues queda, a pesar de la "negociación", bastante tocado de sus dos alas, tanto de la "izquierda" como de la derecha. Esto también nos favorece para seguir avanzando de forma acelerada. Ahora se trata de recoger los frutos de esa victoria.
      Para ello tenemos que hacer un nuevo plan de trabajo que nos permita desplegar nuestras fuerzas en toda la extensión del frente político, ideológico, cultural y organizativo. La actividad militar, de llegarse a un acuerdo, cosa de la que ya no dudamos, quedará suspendida.
      De todo esto ya habrá ocasión de hablar con toda la extensión que el tema merece. De momento, no debéis preocuparos excesivamente de este aspecto que configura la nueva situación. Ya os iremos informando y os daremos instrucciones sobre el nuevo "destino" de cada uno a medida que vayáis apareciendo y os sacudáis el polvo del encierro.
      No obstante, para que tengáis una idea siquiera aproximada de hacia dónde vamos a encaminar los primeros pasos, expondremos a continuación un esquema general (¡cuidaros de los esquemas!):
      Al desplegar nuestras fuerzas, debemos perseguir, como principales objetivos de esta nueva etapa, ir a las masas para apoyarlas en sus luchas diarias, ayudarlas en sus problemas y fortalecer dentro de ellas al Partido.
      Una parte del aparato del Partido deberá seguir en la clande, pues no existen "garantías" de que el régimen no vuelva otra vez, de aquí a un tiempo, a las andadas.
      Los camaradas que vayan saliendo de la cárcel, unos deberán incorporarse a sus naciones y localidades de origen para fortalecer, o en su defecto reconstituir en ellas, las organizaciones del Partido. Otros tendrán que dedicarse a las labores de propaganda. Con los demás reforzaremos la dirección, debiéndose constituir una comisión para el trabajo en las organizaciones de masas.
      Resistencia pasará a ser elaborado y editado en el interior con el mismo u otro formato y una periodicidad mensual y, si es posible, en cuanto se pueda, quincenal. Para ello deberá constituirse un comité responsable. En el exterior editaremos una revista "teórica" que podrá ver la luz cada tres o cuatro meses.
      Celebración en el plazo más breve posible de un pleno del Comité Central. El Pleno convocará el IV Congreso del Partido y relanzará la campaña preparatoria del mismo.
      Como podréis comprender, trabajo no os va a faltar a ninguno. De modo que ya podéis ir preparando el cuerpecito para lo que os espera. Nosotros, naturalmente, tenemos proyectado hacer un viaje a la India, en plan "sabático" total. ¿Qué os parece?

      Un abrazo y ¡P’alante!

      El Comité Central del PCE(r)