sábado, 1 de junio de 2013

''La situación de la enseñanza universitaria en la cárcel'' (carta de una presa del PCE(r))

tomado de PRES.O.S.


Cartas desde prisión:
ISABEL APARICIO SÁNCHEZ
Presa política del PCE(r)
Cárcel de Zuera. Zaragoza
Abril de 2013

La situación de la enseñanza universitaria en la cárcel
 
      A estas horas, es por la tarde, lo normal que estaría haciendo sería estudiar la asignatura de la que me tendría que examinar en junio. Y digo tendría porque a estas alturas no sé si eso ocurrirá. A estas alturas todos sabemos, siempre lo hemos sabido, que aquí, en estos “hoteles” ni son todos los que están, ni están todos los que son. Todos los días están destapando los media más y más casos de corrupción, como si fuera ahora cuando están enterándose de su existencia; yo es que me parto de risa, ahora va a resultar que “El Mundo”, por ejemplo, vocero de la CIA (ex vox populi) no se ha enterado hasta el año pasado de los trapicheos millonarios del Bárcenas y de su papel como tesorero del PP, en fin…
      Pero hay otros casos que no salen a la luz y que también son verdaderos “atracos”. No estoy hablando de las “preferentes” o de los desahucios, eso también es conocido, sobre todo por la lucha que están llevando en las calles los miles y miles de afectados. Estoy hablando de la UNED; no recuerdo si la última vez que os escribí os contaba que me había matriculado en Antropología. En principio, yo ya me había matriculado en 2007/2008 en la UNED con matrícula gratuita; eso supone que tienes que aprobar el 60% de lo que hayas matriculado. Ese año no pude presentarme porque fue cuando tuve todo el problema de la operación de los ovarios. Presenté los justificantes médicos y me los aceptaron manteniéndome la gratuidad. En este curso, en octubre, presento los papeles al inscribirme en la carrera; a finales de noviembre me vienen con que tengo que pagar 35€ por la inscripción como “alumno nuevo” (¿) A priori, no estaba de acuerdo porque ellos tiene mi expediente hasta con unas cuantas asignaturas aprobadas y convalidadas de las otras veces que he estudiado en Universidad; me aseguran que no tengo que pagar nada por las asignaturas en las que me pensaba matricular, que eran tres, solo esos 35€. Los pago. En febrero me presento a un examen estudiando por los pocos libros que encontré así en la biblioteca que, por supuesto, no eran los oficiales, así que lo que me dediqué fue a coger cultura porque el examen se lo devolví en blanco, ninguna de las preguntas se aproximaba a lo que había estudiado.
      Esto me hizo plantearme que sin pagar los libros no había nada que hacer y, si no aprobaba el famoso 60%, no había nada que rascar para el curso que vienen, perdería la gratuidad. La familia se gasta el dinero y me trae los libros en febrero. El tema de los libros hasta el curso pasado funcionaba así: si en un trimestre habías gastado más de 900€ de peculio, tenías que pagarlos, aunque tuvieras la matrícula gratuita. En junio del año pasado avisaron que esa cifra se reducía y pasaba a 600€ al trimestre gastado; en octubre el tema ya fue que directamente las tenía que pagar.
      Bien, tengo los libros, estoy preparando la única asignatura a la que me puedo presentar ahora en junio y este miércoles me vienen con que no me han concedido la beca (¡si yo no he solicitado beca!) y que tengo que pagar 75€ por cada una de las asignaturas en las que dije que me matriculaba. Plazo de pago “10 días hábiles” sin excusas, estos se piensan que estamos en la calle y nos podemos acercar al banco cuando nos dé la gana. Y lo mejor es que, al parecer, ahora no puedo pagar sólo una asignatura, tienen que ser las tres; claro que quienes llevan esto aquí, tampoco se enteran, como ellos dicen, son mejor gestores, así que tendré que esperar, a que venga el tutor de la UNED, para ver qué pasa. Y así vamos.
      El otro día alguien me comentaba que en educación vamos a estar en la situación de los años 50 del siglo pasado, y hasta más atrás, diría yo. Claro que en sanidad ya están volviendo a surgir enfermedades erradicadas hace muchos años. Volvemos a las pandemias; total, si lo que sobra es mano de obra barata. Estos son los “milagros” de esta democracia.