sábado, 29 de junio de 2013

Cuarta sesión (negociaciones del PCE(r) y de los GRAPO con el Estado español en 1996)

CUARTA SESIÓN: 17 de septiembre.

      Sevilla, 20 de septiembre de 1996.

      Queridos camaradas:

      Hace tres días, el 17, tuvimos nuestra cuarta reunión con los malasombra. Esta fue algo más larga que la anterior: duró 3 horas.
      Venían con la intención de "estar todo el tiempo que fuera necesario", trajeron 5 botellas de agua (por 1ª vez nos invitan a algo) y pusieron su teléfono móvil sobre la mesa:
      Querían entrar a fondo en el Temario y parece que tenían previsto consultar con sus jefes, sobre la marcha, algunos aspectos concretos.
      Pero venían con las manos vacías y sin cumplir con las condiciones previas: los dos camaradas enfermos siguen dentro y la reagrupación pedida aún no se ha iniciado, así que de nuevo tuvimos que frenar sus ímpetus. Eso sí, como parecían dispuestos a hablar, decidimos que nos hicieran su valoración del Temario ir así pulsando el ambiente en el que se van a desarrollar las negociaciones.
      En realidad, hasta ahora no conocíamos por su boca el alcance real, concreto, de sus intenciones. Ellos sí, pues ya tienen el Temario, por lo que era especialmente necesario que desembucharan algo, cosa que hicieron.
      En cuanto a las condiciones previas, lo de siempre. Que ellos no han puesto ninguna y no es pertinente que nosotros lo hagamos, que la libertad de los dos camaradas presenta dificultades judiciales que no son insuperables, pero lleva un tiempo resolverlas y que ellos no pueden perder ese tiempo, que tienen prisa...
      A medida que les presionábamos con la libertad de los dos, mostrándoles que ese tema no forma parte de las negociaciones, sino que hace años que deberían estar en la calle, que se hizo una huelga de hambre y se consiguió el informe favorable de Instituciones Penitenciarias (lo que obviamente debería conllevar su salida inmediata) y un montón de razones más, los malasombra empezaron a cometer patinazos. Les contabilizamos tres:
      dijeron que "a medida que se avance en los acuerdos sobre los puntos del temario se les pondrá en la calle". Después dijeron que esa libertad depende de una "decisión de alto nivel" (inmediatamente matizaron: "decisión de muy alto nivel") y, el último patinazo: que si les sacaban era ya algo irreversible, por lo que si posteriormente no se llegaba a una solución en las negociaciones habrían dado algo por nada.
      Aprovechamos la ocasión para darles el correspondiente tirón de orejas: esas tres manifestaciones suyas, que son parcialmente ciertas, dejan a la razón aducida para retrasar la salida de Juan Manuel y Mila (los problemas judiciales) en lo que es realmente: una excusa para mantener ellos una carta en la manga con la que trapichear.
      Con lo cual, nosotros seguimos en nuestro sitio y ellos deben moverse, tomar esa "decisión de muy alto nivel", poner a los camaradas en la calle y luego ya hablaremos.
      Sentada ya nuestra posición sobre las condiciones previas, pasaron a exponer su visión del temario, exposición que se entremezcló con el tema de a quién benefician más estas negociaciones.Naturalmente, este tema, que parece un tanto ocioso, tiene su importancia. Es necesario combatir la idea que ellos quieren meter de matute permanentemente: son muy generosos y, si nosotros dejamos la caña, esa generosidad les llevaría incluso a ponernos en la calle.
      Así que les expusimos cómo vemos nosotros su situación, las urgentes necesidades que tienen en estos momentos (que ya os expusimos en un informe anterior) y cómo podía derivar la situación en función de las medidas económicas y sociales que se ven obligados a tomar. Les hablamos de su crisis y de su profundización previsible.
      Gráficamente les soltamos que tenían a su Estado "hecho una casa de putas", a lo que asintieron los dos como movidos por un resorte. Claro que no admitieron la gravedad del momento ni las negras perspectivas que les anunciábamos. Decían que esto era una crisis "cíclica" (curioso: emplean términos de economía para definir el follón político y moral en que están metidos, se ve que no dominan ninguno de los tres campos), y que la pasarían como la están pasando en Italia y en otros países.
      En un momento de la discusión, cuando se estaba hablando de lo que nosotros estábamos dando hasta ahora (nada, según ellos) y lo "mucho" que ellos estaban haciendo, dijeron que no sabíamos "el gran calvario que tendrá que pasar el PP para presentar ante su gente y ante la opinión pública la firma de los acuerdos a que podamos llegar".
      Claro que este "calvario" no es tan grande; al revés, se apuntarán un tanto al resolver un problema que UCD y PSOE han dejado colgando, pero es que, además, el mismo hecho de que el PP afronte con gallardía ese presuntamente duro calvario ¿qué significa? Pues sólo una cosa: que necesitan imperiosamente abordarlo y que la perspectiva del "premio" tras las penalidades del "calvario" atenúe esas mismas penalidades.
      O sea, les dijimos que si tienen que tragar sapos y culebras, como ellos dicen, sólo puede ser porque lo necesitan y creen poder conseguir algo muy necesario e importante para ellos: el Estado y sus representantes pueden ganar mucho con este negocio, de ahí que lo hayan buscado y tengan que arrastrar cuantas "penalidades" y concesiones sean necesarias.
Después de esta explicación por nuestra parte, no volvieron a repetir lo del "calvario": se dieron cuenta de que el "argumento" se volvía en su contra.
      Sobre la cuestión de la actividad legal del Partido dijeron que en nuestro programa se habla de la necesidad del recurso a la lucha armada. Se les dijo que para nosotros la cuestión de los métodos de lucha no es de principio: depende de las condiciones. Sin mencionar el Pleno del 90, se les dijo lo que allí se explica sobre la cuestión, es decir, una vez cambien esas condiciones, un nuevo Congreso se replantearía la cuestión y adecuaría los métodos de lucha a la nueva situación.
      La clave, pues, está en ese cambio de condiciones, y en nuestro temario lo que se plantea precisamente son las condiciones en que podría darse, a partir de la actual situación, ese posible cambio de los métodos de lucha.
      Nosotros no negociamos para salir a la calle (no lo necesitamos) sino para crear una situación en la que podamos realizar nuestro trabajo político sin ser perseguidos por ello.
      Sobre el apartado causas. Dijeron que no era necesario su discusión, que ésa era nuestra visión de las causas y que ellos tenían otra bien distinta, por lo que no podríamos ponernos de acuerdo. Cuando todo esto se haga público, llegaron a decir, habría que presentar ante la opinión pública "dos papeles", el suyo y el nuestro, con las dos visiones de ese tema.
Dijeron que esos papeles no podrían ser consensuados, dada la gran disparidad de criterios. Les dijimos que en ese caso debían ser presentados ante los medios "en igualdad de condiciones", con lo que estuvieron de acuerdo.
      Sobre el apartado garantías. Dijeron que ésa era "la madre del cordero". Que ellos no podían acceder a lo que pedíamos, pues eran cosas aprobadas por el parlamento, por los "representantes del pueblo", y que todo cambio o declaración en el sentido de lo que nosotros exigimos debía realizarse en ese ámbito.
      Que, por supuesto, como "estamos en una democracia", nosotros podíamos denunciar ante la opinión todo cuanto quisiéramos, podríamos "promover iniciativas parlamentarias" para cambiar leyes y disolver la Audiencia Nacional, que por la vía pacífica todo era conseguible... (Hasta la independencia de Catalunya y Euskadi, llegaron a decir en un impulso democrático irrefrenable).
      Sobre la salida de los presos. Dijeron que habría que estudiar las "condiciones jurídicas" de cada uno, libertades condicionales, etc. Que en el caso de los últimos se echaría mano de los indultos. Por ejemplo, le preguntaron a Kuadra que cuántos años de condena tenía. Trescientos, les respondió el camarada. Bien, dijeron, si en un año se produce tu indulto es un plazo razonable, ¿no?
      Sobre las "reparaciones" a los que vayan saliendo. Manifestaron que podían tomar la forma de "subvenciones". Por ejemplo, dijeron, "si montáis una Fundación para vuestras cosas, ya sabéis, eso del socialismo y demás, el Estado podría subvencionarla. También una ONG podría ser subvencionada".
      No nos descubren nada nuevo con esto, es sólo una prueba más de cómo maneja esta gente a esas ONGs y fundaciones que pululan por ahí con la vitola de independientes.
      Pensamos que esta gente está dispuesta ya a dar la salida en los plazos marcados en el temario o muy aproximados, y en aceptar nuestra actividad política en la calle sin mayores exigencias por su parte. Pero, en la cuestión de "las garantías", creemos que la cosa está decidida por su parte: no dar nada o muy poco.
      Por una parte, no quieren que podamos rentabilizar el proceso con concesiones de ese tipo. Por otra parte, porque la aceptación del apartado "garantías" les llevaría a poner en solfa al conjunto del sistema. Pondría al descubierto que la X está muy por encima del González, que es la cúpula militar y el propio reyecito quienes iban a salir escaldados.
      Están realmente con problemas, con urgencias y hemos de aprovechar esa situación para arrancarles el máximo, poniendo todo nuestro "calor" en la defensa de cada uno de nuestros puntos. Pero es bueno ir pensando en las "líneas de repliegue", como nosotros las llamamos, e ir viendo cuáles son los límites mínimos que nosotros podemos aceptar, una vez visto que la cuestión presos y la cuestión actividad abierta del Partido parecen alcanzables.
      Esperamos impacientes vuestra opinión al respecto, como imaginaréis. Nosotros no hacemos otra cosa que darle vueltas al tema recordando nuestras conversaciones de Herrera y oyendo a Kuadra contarnos las peripecias de los últimos años.

      Un fuerte abrazo y ¡CUIDAROS!

P.D.: Hemos conocido el Calendario Obrero y la opinión cuasi unánime es: ¡excelente idea!