miércoles, 19 de junio de 2013

Carta de los presos al Comité Central (negociaciones del PCE(r) y de los GRAPO con el Estado español en 1996)

Carta de los presos al Comité Central

      Sevilla, 2 de septiembre de 1996.

      Queridos camaradas:

      En vuestras dos cartas hacéis un par de observaciones que queremos aclarar:
      En la primera (julio), decís:
      "Nos parece que no habéis hecho hincapié en las cuestiones políticas de fondo, y éste es un tema de la mayor importancia. Hacéis alusión a las causas, pero hay que especificar más...", pasando después a enumerar algunas de nuestras exigencias.
      A los malasombra les dijimos:
       "Hay unas causas que han generado la existencia de la lucha armada. Nos habéis detenido y asesinado por defender nuestras ideas y vosotros habéis eliminado la posibilidad de una defensa pacífica de las mismas. Hay que discutir las causas y tomar las medidas necesarias para que desaparezca la necesidad de pegar tiros".
       Efectivamente, no entramos entonces en la enumeración de esas medidas. La razón es que la negociación no se había iniciado. Ellos pedían el temario (en donde se recogían esas medidas que nosotros exigimos) y de vosotros nos llegó la directriz de "ganar tiempo". Además, recordad que habíamos llegado ese mismo día de Almería, con lo que ni siquiera habíamos tenido tiempo de hablar entre nosotros y estudiar el problema.
       Por todo ello decidimos establecer el nivel de las negociaciones en el terreno de los principios generales (queremos que se tomen una serie de medidas que nos permitan realizar un trabajo político "abierto") y pelear por la creación de las condiciones para entregar el temario, es decir, la reunión de los camaradas de la lista para una elaboración colectiva.
      En la segunda de vuestras cartas (agosto) nos hacéis ver que no hemos incluido el cumplimiento de los acuerdos tomados tras la huelga de hambre como precondición para la entrega del temario.
       Ya os explicamos en nuestro segundo informe las condiciones en que se celebró nuestra segunda reunión (Valdemoro) con esta gente. Creemos que era necesario lo de la lista de 16, aunque sólo fuera para que nos tomaran en serio y que vieran que no estábamos locos por negociar a cualquier precio.
       Había que crear un clima de respeto y de cumplimiento entre las dos partes y para ello había que meterles en la cabeza que no nos pueden estar dando palos por la mañana y negociando por la tarde.
       Sabéis que se cerraron en banda y que consideraron nuestra posición como un portazo. Como ya os dijimos, "sabíamos" que no era así, por lo que en Valdemoro, antes incluso de la segunda reunión, habíamos elaborado la relación de "Condiciones Previas" a cumplir entre la tercera y cuarta reunión (es decir, entre la entrega del temario y el comienzo de la discusión).
       Estas "condiciones" que elaboramos entonces coinciden casi letra por letra con las que ahora os enviamos, con lo que veréis que también en este terreno coinciden nuestras ideas y las vuestras.
       Otra cosa sobre el cumplimiento de los compromisos de la huelga. Los malasombra, en la primera reunión, dijeron que esos compromisos se reducían a que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias elaboraría un informe positivo para la aplicación del artículo 60 a Juan Manuel y a Mila. Nada más. Naturalmente, eso es falso, pero nos hace ver que no están dispuestos a dar nada sin una gran pelea. Por esta razón pensamos que el momento adecuado para ese cumplimiento era precisamente cuando les entreguemos el temario: si consideran que ese temario sirve de base para la negociación, estarán en disposición de poner en libertad a los dos camaradas y ceder a las otras Condiciones Previas.
       Decís en vuestra segunda carta que podíamos haberles propuesto la libertad de Hierro y Brotóns cuando ellos insistieron en continuar las negociaciones en la calle. Se les dijo, aunque se nos escapó mencionároslo en el informe. Los malasombra simplemente dijeron que eso era imposible y, aunque nosotros insistimos, no cambiaron de opinión. Entre otras cosas, claro, porque no tienen capacidad ni iniciativa para tomar ellos ese tipo de decisiones: graban todo, informan a sus jefes y éstos deciden. Lo que decidieron en aquel momento está a la vista: ceder a lo de la lista de 16.
       A la llegada de los camaradas a Sevilla nos pusimos a trabajar.
      Con relación a las negociaciones, enfocamos el trabajo en dos tipos de material:
      elaboración del temario en sí.
      elaboración de un dossier, dividido en cuatro apartados (uno por punto del temario) que debía servir para fundamentar nuestras exigencias con hechos, datos, argumentos políticos y jurídicos... Por supuesto este dossier no es para ser entregado a los malasombra, sino que nos servirá a los tres en la mesa de negociaciones para argumentar y discutir con ellos sobre una base de hechos y datos que añadir a los argumentos puramente políticos.
      Sobre las condiciones previas. Veréis que exigimos no sólo el cumplimiento de los acuerdos, sino algo más: (cuatro hombres y cuatro mujeres) deben estar permanentemente con nosotros. El resto deben estar en tres cárceles (los hombres) y en 2 las mujeres. Creemos que si aceptan el temario esto es conseguible y, por otra parte, es necesario que empiecen a cumplir lo que dijeron de que "veríamos mejoras". No queremos que ellos sean los que marquen el "ritmo" y contenido de esas mejoras, sino que sean fruto de exigencias nuestras. Por supuesto, la libertad de los dos camaradas enfermos es irrenunciable y no vamos a discutir con ellos el temario si no se ha producido.
      Con relación a la figura del "delegado suplente", de acuerdo con vosotros. Vamos a hacer hincapié en que no se demore la estancia de Kuadra en Madrid más de una semana cada vez que vaya a juicio. Eso creemos que es posible y así no se retrasarán nuestras reuniones con los malasombra.
      Sobre el temario. Creemos que coincide en todo con vuestras indicaciones. Prácticamente llevamos discutiendo sobre él desde Almería (mediados de abril) y ha sido mejorado con las aportaciones de los camaradas y con vuestras cartas. Esperemos que recoja realmente vuestra idea de qué y hasta qué punto hay que negociar.
      El apartado "Garantías" creemos que requiere una explicación. Está claro que las medidas que se exigen (Declaración institucional, Derogación...) no garantizan nada. La única garantía es la Línea, el Programa y los Estatutos del Partido, nuestra voluntad de lucha, el no hacernos ilusiones sobre la etapa que se abriría, aun en el caso de conseguir imponer todo lo que pedimos. Como ya hemos hablado mucho sobre ello, especialmente en Herrera, no es necesario insistir sobre el tema.
      A lo largo de las asambleas con todos los camaradas, los tres dimos una explicación del estado de los contactos, nuestras impresiones y el desarrollo de las dos reuniones con esta gente. Antes habíamos dado a leer vuestra primera carta (la segunda llegó hace poco) y un "Avance del temario" que habíamos elaborado como base para el definitivo, que ahora os enviamos.
      También aprovechamos para hablar de la situación orgánica del Partido (esto, sobre todo en el patio y en pequeños grupos), sobre la situación política e internacional, lo que ayudó a captar el "entorno" general en que se dan estas conversaciones, sus causas y sus alcances, tanto para nosotros como para el enemigo.
      Los camaradas comprendieron enseguida lo fundamental de la situación. Quizás demasiado "enseguida": no se suscitaron apenas dudas y casi no aparecieron los problemas que habremos de enfrentar en el caso de que esto vaya adelante. Lo hicimos nosotros y todos participaron en la exposición de las soluciones a esos problemas y, también en la necesidad de buscarle los tres pies al gato": sólo si empezamos desde ya a vislumbrar esos problemas podremos ir preparando las soluciones.
      En cambio, en las asambleas que hemos tenido, después de haber hecho la primera redacción de los trabajos (Temario, Dossier) el nivel de participación ha sido excelente. Se han planteado los problemas del "día después" del posible acuerdo, la actitud del Partido, las características de todo su trabajo y sus tareas fundamentales y, junto a los "problemas", las soluciones.
      Con las camaradas no pasó lo mismo: allí hubo mucha más discusión y viveza desde el principio y nosotros no tuvimos que oficiar de "aguafiestas", buscando las partes "negativas".
      Otra cuestión. Es previsible que desde el Estado se lance una campaña que trate de presentar estas negociaciones, o la salida de presos en su momento, como fruto de que "hemos entrado en razón" y vamos por la vía del arrepentimiento y la reinserción.
      Pensamos que hay que tratar de cortar en seco cualquier intento en ese sentido. Para ello, antes de que se inicie esa campaña, para prevenirla en lo posible, y eligiendo muy bien el momento, pensamos decirles a los malasombra que:
      El inicio de una campaña así lo consideraremos como una ruptura de la tregua por su parte, lo que nos dejaría a nosotros las manos libres.
      En un caso así, consideraríamos rotas las negociaciones.
      Haríamos público un comunicado acompañado de una explicación detallada de todo el proceso llevado hasta ese momento (reuniones, temario presentado, dossier que hemos hecho...). Nosotros desde la cárcel no haremos nada en este terreno (más que decirles a los malasombra lo que pasaría de empezar con la música del arrepentimiento).
      Seríais vosotros quienes decidiríais el llevar esas medidas a la práctica, cuándo y de qué manera.
      Tal como están las cosas, pensamos que el proceso actual no puede ser lineal. Esta gente tiene un montón de contradicciones internas y necesidades, pero no están unidos en la solución de los problemas (ni nunca lo estarán). Por ello creemos que no se puede descartar que en cualquier momento se dé una ruptura del actual proceso, aunque luego más tarde se reinicie debido a que tienen una necesidad real de explorar y caminar por esta senda.
      Pero no es la única naturalmente. La que mejor conocen es la del terror y, al fin y al cabo, es la que en definitiva se impondrá.
      Si conseguimos que se abra una etapa para hacer lo que queremos hacer, habrá sido un éxito.
      No descartamos, repetimos, una ruptura en algún momento. Pero cuando luego se retome la cuestión, no vamos a partir de cero precisamente: algo estamos aprendiendo con todo este follón y los materiales que hemos elaborado (especialmente el temario y el dossier) ya estarán hechos.
 
      Un abrazo a todos.