jueves, 27 de septiembre de 2012

2012ko Gudari Egunean

      Franco diktatore faxistaren azkeneko hildako politikoak izan ziren ETA(p-m)ko Juan Paredes Manot Txiki eta Angel Otaegi Etxeberria eta FRAPeko Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo eta Ramón García Sanz omendu nahi ditugu ESI taldetik, bere adore iraultzaileagatik; Madrilen, Barcelona eta Burgosen erailak izan ziren 1975eko irailak 27aren urteurrenean.
 
ESI taldea
 
 
tomado de Euskal Herria Sozialista


      Editorial de Punto y Hora de Euskal Herria, 1983.

      "Por los gudaris de ayer y de hoy", es uno de los gritos de los vascos. Este grito se puede ver también escrito por las paredes. Sucede que la causa de los gudaris de ayer, persiste hoy. Por eso son necesarios los gudaris también hoy. Y los hay. El tiempo arrastra los recuerdos y deja simbolos. Por eso mismo, hoy nadíe se atreve a hablar en contra de los gudaris de ayer; el tiempo ha hecho su trabajo.
      Hay sin embargo, quienes dicen que están con los gudaris de ayer; no con los de hoy. Allá ellos. Levantar monumentos a los gudaris de ayer es una de las formas de no ser gudari nunca. Pero hay también quienes, sintiendo en su sangre la de aquellos de antes, aportan su sangre a los gudaris de hoy. La sangre y el corazón, que son los elementos que sostienen la guerra.
      Si no hay guerra no hay guerreros, no hay gudaris. Mucho menos hay gudaris cuando se siente que no hay guerra. Pero ahí están las guerras por encima de las creencias y conveniencias; en el caso de Euskal Herria, también, ahí está la guerra.¿O no hay? ¿Se puede saber cuánto más esta dispuesta a dar España a Euskal Herria, comparando con lo que da Inglaterra a Irlanda del norte, o Reagan a Nicaragua, o Israel a Palestina?
      Seguramente hay una gran diferencia entre los gudaris de ayer y los de hoy. Los de entonces, los que iban a la guerra al menos, eran forzados a ello. También los hubo voluntarios (cuántos y de qué casta, además!).
      Pero aunque no hubieran querido, para la mayoría no habia más remedio que alistarse. Por una u otra causa, había que ir al frentre con la vida sobre las espaldas. Los de hoy, todos son voluntarios o por lo menos seleccionados. la guerra está ahí, pero el ser gudari no es obligatorio. Por eso los gudaris de hoy son mucho más gudaris. Cuando menos lo esperan dejan la vida en el camino, sin dar por perdida la guerra.
      Mirando a Euskal Herria de dentro hacia fuera, y no desde un exterior extraño hacia adentro ¿hay muchos menos motivos ahora para arriesgar la vida que en el 36?