jueves, 1 de noviembre de 2012

Negociaciones entre las FARC y el Estado: ¿oportunidad o peligro de claudicación?

Pospolo kutxa, 3. zenbakia (4º trimestre 2012 4. hiruhilekoa)


Internacionalismo

Negociaciones entre las FARC y el Estado:
¿oportunidad o peligro de claudicación?

      Es de recentísima actualidad el hecho de que tanto la organización guerrillera de las FARC como el Estado colombiano han pactado una agenda de diálogo que empezará en octubre de este año, concretamente el día 8 en Oslo, y que en una segunda fase se desarrollará en La Habana.
      Este proceso de diálogo tiene como ayudantes directos a los gobiernos de Cuba y Noruega, y como observadores a los países de Chile y Venezuela.
      ¿Que es cuestionable el hecho de que las FARC hayan iniciado este proceso negociador sin haber establecido un alto el fuego previo? Sin duda.
      ¿Que cabe la posibilidad de que el legalismo y el posibilismo hagan mella en el seno de la guerrilla? ¡Qué duda cabe!
      Que la muerte en estos años de sus principales dirigentes se vea reflejada en actitudes políticas algo menos claras, es una posibilidad que no podemos descartar.
      Pero hay que dejar claro también que el hecho de sentarse a hablar no significa automáticamente la rendición, como pregonan algunos comunistas. Desde nuestro punto de vista, estas actitudes cerradas no benefician a la lucha popular, sino que lo que hacen es perder oportunidades de desenmascarar al Estado y mostrar su cara auténticamente genocida, viéndose una vez más, caso de producirse, quién cierra la puerta a la paz.
      Y esto que decimos se ve reflejado en dos claros ejemplos: las negociaciones entre el Estado español y el PCE(r) y los GRAPO, llevadas a cabo en 1996 y que no finalizaron precisamente por no ceder estas dos organizaciones en sus principios; y en las llevadas a cabo entre el mismo Estado y ETA en el año 1998, que no fructificaron por la misma razón, además de por la falta de decisión del PNV.
      Las organizaciones armadas no desean la guerra. No son violentas. simplemente recurren a una herramienta más de lucha, obligadas por el carácter fascista y terrorista de los Estados que oprimen a sus pueblos.
      Por eso no renuncian a hablar para conseguir la paz, siempre guiadas por sus principios y objetivos claros. Pero eso no es en si una rendición, por lo menos cuando precisamente por no aceptar las exigencias de estas organizaciones se reanuda la lucha.