viernes, 10 de mayo de 2013

Trabajo productivo versus trabajo improductivo (2/3)

tomado de Crítica Marxista-Leninista


Smith versus Marx sobre el trabajo que produce servicios 


Adam Smith respondió que no, porque no se produce ninguna mercancía tangible. El producto de la cantante de ópera, señaló Smith, desaparece tan pronto como se realiza. Smith argumentó que dado que no se produjo ningún producto material, tampoco se produjo plusvalía, para usar la terminología de Marx. 

Marx no estuvo de acuerdo con Smith en este punto. Es cierto que el trabajo de la cantante de ópera no es productivo desde el punto de vista de los miembros de la audiencia que pagan por escuchar la interpretación. Para ellos, el trabajo de la cantante no es más productivo de lo que sería si ellos mismos la contrataran para que interpretara personalmente para ellos. 

Sin embargo, según Marx, desde el punto de vista del dueño del teatro que contrata la fuerza de trabajo de la cantante, el trabajo de la cantante es trabajo productivo [1]. La cantante no sólo produce valor, también produce plusvalía para el dueño del teatro, si asumimos que se le paga el valor de su fuerza de trabajo. Por lo tanto, desde el punto de vista capitalista, y eso es lo que interesa aquí, la mano de obra de la cantante es trabajo productivo. 

De acuerdo con Marx, no hay ninguna diferenciaen cuanto a que la producción de la plusvalía creada por la fuerza de trabajo de la cantante –vibraciones en los gases que conforman el aire del teatro, percibidos por el oído y el cerebro humanos como música– sólo dure un instante. 

Ahora, teniendo en mente la crítica de Marx a Adam Smith, vamos a examinar algunos de los ejemplos de Mike, a la luz de la distinción que hace Marx entre trabajo productivo e improductivo.

Los trabajadores de la industria nacionalizada 



“Si una industria (donde los obreros producen mercancías y plusvalía, como la industria del carbón) es nacionalizada”, comenta Mike, “entonces seguramente seguirán produciéndolas”.

Esta afirmación es cierta. Si el Estado se hace cargo de una industria rentable, como la industria minera, el Estado actuará como un capitalista industrial colectivo. Les comprará su fuerza de trabajo y utilizará la fuerza de trabajo comprada para producir plusvalía. 

Sin embargo, por regla general, el Estado capitalista no se hace cargo de las industrias rentables. Como es el Estado de la clase capitalista, se esfuerza mucho para evitar competir con los capitalistas industriales. 

El Estado podría, sin embargo, hacerse cargo de la industria del carbón si la industria no estuviera produciendo ganancias para sus propietarios capitalistas. Por ejemplo, el Estado podría hacerse cargo si la productividad del trabajo en la industria del carbón de una determinada nación –ya sea debido al agotamiento de las minas de carbón o debido al descubrimiento de minas de carbón más ricas en el extranjero– es tan baja comparada con el promedio en el mercado mundial, que una hora de trabajo concreto realizado por sus mineros del carbón sólo cuenta como una media hora de trabajo abstracto en el mercado mundial. 

Supongamos que en promedio en el mercado mundial, los mineros del carbón trabajan la mitad del tiempo para sí mismos y la otra mitad del tiempo para los patrones –una cuota de plusvalía del 100 por ciento. Mientras que en nuestras minas de carbón no rentables, una hora de trabajo concreto en promedio representa sólo una media hora de trabajo abstracto. Esto quiere decir que en términos de trabajo abstracto, los mineros sólo estarían realizando cuatro horas de trabajo por día. 

Dado que suponemos que se les paga el valor total de su fuerza de trabajo –el carácter improductivo de las minas de carbón no afecta el valor de la fuerza de trabajo de los obreros que trabajan en ellas–, los obreros trabajarán para sí mismos toda la jornada laboral. No realizarán ningún trabajo no retribuido para el patrón. Y pese a que los obreros producen tanto valores de uso como valores desde la perspectiva de los dueños de las minas, el trabajo de los obreros de estas minas de carbón es improductivo porque no producen plusvalía. 

Debido a que en el ejemplo anterior, los mineros de carbón no producen plusvalía, las minas no pueden funcionar como capital. Los propietarios de la mina al evaluar que no pueden operar comocapitalistas industriales al explotar estas minas –en tanto se ven obligados a pagar la fuerza de trabajo de los mineros a su valor–, entonces venden las minas al Estado. 

Tal vez el Estado capitalista esté dispuesto a operar las minas a pérdida o a un nivel de equilibrio. Por ejemplo, el gobierno podría estar preocupado por lo que pasaría si hubiera un embargo o un bloqueo energético. Así, el Estado –pero no los capitalistas individuales o corporativos (colectivos)– podría estar dispuesto a operar las minas en un nivel de equilibrio o incluso, dentro de ciertos límites, a pérdida total. La tarea principal del Estado, después de todo, es velar por los intereses generales de los capitalistas de una determinada nación, en vez de obtener ganancias y actuar como capitalista industrial por cuenta propia.

El trabajo de las prostitutas 



Mike escribe: “El intercambio de un servicio por ingresos (como la prostitución) no produce plusvalía. Si esa industria se organiza sobre cauces capitalistas (en burdeles), aún así no produce plusvalía”. 

Es cierto que si yo soy “Juan”, el cliente del dueño del burdel, la prostituta no hará ningún dinero para mí al satisfacer mi necesidad de gratificación sexual. Desde mi punto de vista, el trabajo de la prostituta no es un trabajo productivo, porque no produce plusvalía. 

Sin embargo, desde el punto de vista del propietario del burdel, el trabajo de la prostituta es una fuerza de trabajo muy productiva, de la misma forma en que el trabajo de una cantante es trabajo productivo desde el punto de vista del dueño del teatro. El hecho de que las cantantes sean muy admiradas por la sociedad oficial, mientras que la prostitución es condenada tan universalmente como es practicada, no hace ninguna diferencia en este caso, en absoluto. 

Los trabajadores de la industria de las armas 


“La industria de las armas”, Mike continúa, “(aunque improductiva desde el punto de vista social) sí produce mercancías (y plusvalía), sea nacionalizada o no”. 


En este caso, la nacionalización hace la diferencia. Si los fabricantes de armas  venden armas –mercancías– al Estado y esas armas tienen valor de uso para el Estado, entonces los obreros que trabajan para los fabricantes de armas –los capitalistas industriales– son trabajadores productivos (de plusvalía), no importando si el valor de uso de su trabajo pueda ser más destructivo para la sociedad que el valor de uso del trabajo de las prostitutas que he examinado anteriormente. 

Pero supongamos que la planta de armas está nacionalizada. El Estado no puede venderse las armas a sí mismo [3]. En ese caso, el Estado consume el valor de uso –las armas– que produce para su propio uso, de la misma forma que cuando yo produzco una silla con mi propio trabajo para mi propio uso. Ahí no ocurre ningún intercambio. Por lo tanto, no hay forma de que el trabajo concreto de los obreros empleados en una fábrica estatal de armas pueda reducirse a trabajo abstracto humano encarnado en las armas. Donde no hay producción de valor, no puede haber ninguna producción deplusvalía. Desde el punto de vista capitalista, la producción que se lleva a cabo en una fábrica estatal de armas es trabajo improductivo. 

La única manera en que el trabajo empleado en una planta estatal de armas pueda ser trabajo productivo, sería si el Estado vende las armas que produce a otros gobiernos o a otros compradores de armas, obteniendo una ganancia. En este caso, el Estado estaría actuando como un capitalista industrial colectivo.

El trabajo de los educadores 



“Los servicios de educación y salud son más complicados”, escribe Mike. “Si se trata de servicios personales (de un tutor o un médico local trabajando por su cuenta), ellos no producen plusvalía. Y sin embargo, ellos me hacen capaz de trabajar o más calificado en mi trabajo y por lo tanto hacen un beneficio indirecto al capital, asumiendo que estoy produciendo plusvalía. Y supongo que es por eso que el Estado ha entrado en estos roles más ampliamente en las sociedades capitalistas más avanzadas. Pero no estoy seguro de que poniendo este trabajo en una escuela u hospital con fines de lucro cree plusvalía”. 

La fuerza de trabajo no es producida de forma capitalista. Es decir, no es producida por un capitalista industrial explotando trabajo asalariado con la intención de realizar la plusvalía en forma de dinero, como ganancia. Pero si el trabajo de educadores contratados por obreros que se están capacitando aumenta el valor de la fuerza de trabajo de esos obreros, ¿eso no convierte en capitalistas industriales a los obreros que contratan la fuerza de trabajo de los educadores?, ¿al menos en cierto grado? 

En mi opinión, no. No importa en cuánto aumenta el valor de la fuerza de trabajo de un obrero; los dueños de la fuerza de trabajo mejorada aún tienen que vender su fuerza de trabajo a un comprador para vivir. Podemos estar bastante seguros de que el comprador de esa fuerza de trabajo, la pondrá a trabajar. Por lo tanto, no importa cuán compleja se hace mi fuerza de trabajo, todavía tendré que trabajar para vivir. Un verdadero capitalista, por otra parte, vende mercancías o servicios (producidos por otros) con el fin de ser capaz de vivir sin trabajar. ¡Esta no es una pequeña diferencia! 

Por lo tanto, si soy un obrero capacitándose, no soy un capitalista industrial. No importa lo mucho que la fuerza de trabajo de los capacitadores que yo consumo aumente el valor de mi fuerza de trabajo, el ingreso que recibiré cuando encuentre –y si lo encuentro– un comprador para mi fuerza de trabajo es un sueldo o salario y no ganancia. Mientras tenga que vender mi fuerza de trabajo con el fin de obtener los ingresos que necesito para vivir, no soy un capitalista.

Sin embargo, si contrato la fuerza de trabajo de los profesores para establecer un negocio con fines de lucro, la fuerza de trabajo de los profesores que yo contrate –mis trabajadores industriales– será productiva para mí como capitalista industrial. En este caso, los profesores realmente producirán plusvalía, por lo que su trabajo será productivo en el sentido capitalista. El valor de uso de esa fuerza de trabajo, para su comprador, será la producción de plusvalía.

Trabajadores de la industria de comida rápida 



“La industria de comida rápida parece diferente”, escribe Mike. “Aquí tenemos un servicio (cocción de alimentos) que se transforma en mercancía (un Big Mac) y una industria que produce plusvalía. Mi sindicato en Nueva Zelanda organiza esta industria y ciertamente ese parece ser el caso”. 

Correcto. Excepto que yo no diría “servicio”. Cocinar los alimentos produce un bien material. Podríamos muy bien decir también que cierto servicio se transforma en lingotes de acero, otra mercancía material. Aunque la industria de comida rápida no es ciertamente “industria pesada”, esto no tiene nada que ver con si los trabajadores son productivos. 

En efecto, al igual que en la industria del acero, estos trabajadores producen una mercancía muy tangible, un Big Mac. En realidad, los trabajadores de los restaurantes son verdaderos trabajadores industriales, trabajando para capitalistas industriales, los dueños de la industria de comida rápida. Además, aunque como hemos visto anteriormente esto no hace ninguna diferencia en cuanto a si su trabajo es trabajo productivo, los trabajadores de comida rápida producen unamercancía material –una comida cocida, tal como un Big Mac–, ¡aún si el valor de uso pueda ser bastante dudoso en este caso! Incluso si usamos la definición de Adam Smith de trabajo productivo, opuesta a la de Marx, los trabajadores que producen los Big Macs son trabajadores productivos. 

A los estadísticos capitalistas les gusta clasificar a los trabajadores de comida rápida comotrabajadores de servicios. Lo hacen para hacer parecer que la clase obrera industrial –los trabajadores que producen plusvalía– se está reduciendo rápidamente en tamaño, si es que no está desapareciendo por completo. Este es un ejemplo de por qué tenemos que acercarnos a las estadísticas oficiales económicas emitidas por los gobiernos capitalistas con la mayor cautela, ya se trate de la definición de una “recesión” o del número de trabajadores de la industria en un país y en un momento dados. 

Hace poco, si no recuerdo mal, se propuso en los Estados Unidos que los trabajadores de comida rápida sean reclasificados: de trabajadores de servicios a trabajadores de la producción. ¿La razón de esta propuesta?: La disminución de los “trabajadores manufactureros” –según la definición del gobierno de los EE.UU.– está alcanzando proporciones tan alarmantes que la economía de EE.UU. podría parecer más saludable si el número de estos trabajadores recibiera un impulso mediante la redefinición de algunos trabajadores, como los trabajadores de comida rápida, que ahora están clasificados como trabajadores de servicios, y que pasarían a ser trabajadores manufactureros.