sábado, 25 de mayo de 2013

''Primera carta del Comité Central a los presos negociadores'' (negociaciones del PCE(r) y de los GRAPO con el Estado español en 1996)

      Primera carta del Comité Central a los presos negociadores

      Julio de 1996.
 
      ¿Cómo va esa vidilla?
 
      No tenemos noticias muy precisas sobre vuestra situación actual, pero por lo que hemos podido saber (y en otros casos "adivinar") parece que las aguas han vuelto al cauce que se estableció en vuestra primera entrevista con "los extraños mensajeros de la noche" antes de que se produjera la última dispersión y el primer conato de ruptura.
      A nosotros, desde luego, no nos ha sorprendido ese primer resultado de las "conversaciones", si bien no logramos entender por qué decidieron dar aquel paso para dar inmediatamente marcha atrás. Lo atribuimos a sus propias contradicciones y peleas, a la forma tan chapucera en que lo estaban haciendo, aunque también es verdad que barajamos la posibilidad de que estuvieran jugando como otras veces lo han hecho y hubieran decidido dar carpetazo al asunto, una vez que los del PP han sentado sus posaderas en los sillones ministeriales.
      De manera que ya sólo restaba intoxicar a la opinión pública con nuestra supuesta "intransigencia", sobre las "divisiones" entre "duros y blandos", etc. Pero parece, si se confirman las últimas noticias, que la cosa "va en serio" ¿Cómo interpretar, si no, los pasos que están dando?
      Claro que para nosotros eso no basta. Tienen que dar cumplimiento a lo que se ha acordado con ellos, de lo contrario, no acabaremos de creerlos.
      Es evidente que tienen necesidad de hacer "algo", pues la crisis que están atravesando no les deja otra salida. Necesitan poner orden en sus filas y "legitimarse" de nuevo, y esto tiene un precio. Ni que decir tiene que van a tratar de reducirlo al mínimo, es decir, procurarán arrancarnos el máximo por las mínimas concesiones.
      Nuestra posición debe ser en todo momento, ocurra lo que ocurra, la que habéis adoptado. Esa posición no es nueva y la hemos discutido y madurado durante mucho tiempo. También la hemos hecho pública en más de una ocasión.
      En resumen: estamos interesados y deseamos resolver los problemas, pero no a cualquier precio. Es decir, hay temas que no están expuestos a negociación, pues son la causa por la que hemos luchado y seguiremos luchando. Lo demás depende de las medidas que ellos tomen.
      En este sentido nos ha parecido muy atinado el planteamiento que habéis hecho en esa primera reunión. De ello también hemos tratado entre nosotros muchas veces, tanto en las prisiones como fuera de ellas, por lo que consideramos que no es mucho lo que ahora podemos aportar nosotros desde aquí.
      Necesitáis, es cierto, algunos datos y elementos de juicio para "situaros", pero para ese tema ahí está "Askatu"; él os puede poner al corriente de casi todo, pues no hace tanto tiempo que lo hemos tenido dándonos la barrila y compartiendo afanes y preocupaciones. Podéis considerarlo nuestro "representante" más directo, si bien es posible que no sea el camarada idóneo para llevar la "batuta" en las conversaciones. Eso lo decidís vosotros.
      Aclarado lo anterior, conviene que comentemos algunas cuestiones de las que nos habéis informado y que maticemos otras.
      Nosotros no tenemos nada que ocultar de estas conversaciones, negociaciones o como quiera llamárselas. Sólo aceptamos el "secretismo" como medida provisional y transitoria para facilitar los contactos y evitar que las fuerzas contrarias a los mismos ejerzan presión para que sean interrumpidos. Pero una vez que estos contactos se han establecido y se han iniciado las conversaciones, exigimos que se hagan públicos.
      Hay que establecer un plazo a partir del cual se dé amplia información y que esto se haga sin trampas. Subrayamos esta condición porque, entre otras cosas, ya estamos comprobando que no es muy limpio lo que están haciendo: mientras que por nuestra parte estamos cumpliendo lo acordado, al amparo de esos mismos acuerdos, ellos no paran de "largar" de la peor manera, sirviéndose del monopolio de los medios.
      O sea, que el problema no consiste tanto en que se produzcan filtraciones y que luego se "investigue" dónde se han producido, sino en que se deben publicar las conversaciones para evitar, entre otras consecuencias, filtraciones intencionadas y manipuladoras.
      Nos parece que no habéis hecho suficiente hincapié en las cuestiones políticas, de fondo; y éste es un tema de la mayor importancia. Hacéis alusión a las causas, pero hay que especificar más. En este punto nuestra posición debe ser clara y firme:
      si no se deroga la legislación "antiterrorista" que ha hecho posible el terrorismo de Estado, el crimen, la corrupción generalizada, la tortura..., no daremos ni un solo paso adelante. Además, debemos exigir una declaración institucional que reconozca la responsabilidad del Estado y de todos los partidos parlamentarios en el terrorismo de los GAL, etc., así como la razón y el derecho que siempre nos han asistido al enfrentarlos en la forma en que lo hemos hecho.
      Otro asunto clave es el que se refiere a las "excarcelaciones". No hay que perder de vista que la mayor parte de los camaradas tienen ya cumplida buena parte de las condenas, por lo que consideraríamos una burla que trataran de negociar su liberación a cambio de lo que piden, mientras los demás se siguen consumiendo en las cárceles a la espera de que les llegue el turno. Esto no lo vamos a aceptar, como no vamos a aceptar ningún trato individualizado.
      Nuestra posición en este punto debe ser inflexible: o todos o ninguno y la liberación de la primera tanda debe incluir no sólo a los enfermos y a los que prácticamente tienen cumplida la condena, sino también a los que han sido detenidos recientemente. Para que nos entiendan: hemos de exigirles que los últimos sean los primeros.
      Las conversaciones no se pueden prolongar indefinidamente. Hay que establecer un calendario que deberá ir acompañado de medidas concretas que permitan acercarnos al resultado final o a la meta. A este respecto podemos aceptar el cambio de "escenario", la ampliación de la "interlocución", la presencia de "observadores", etc., siempre que no sea para perder tiempo y enredarnos en un sin fin de trampas formales.
      Además, la "tregua" debe ser mutua. Los Grupos hace tiempo que la están manteniendo de forma unilateral, por lo que no se puede dudar de su buena voluntad, y la van a mantener, siempre que no les obliguen a romperla. Ellos deben cesar también de perseguir y de acosar a nuestra gente.
      Entendemos que los temas a tratar en esa segunda fase no pueden ser aquéllos que consideramos innegociables, tales como el Programa y los Estatutos del Partido.
      Se puede entrar a negociar la forma en que puede ser "legalizado" o tolerado el Partido, la reparación por su parte de los daños políticos, morales y económicos que nos han causado, la fecha, el número y los nombres de los camaradas que serán liberados, así como, en correspondencia con ello, las declaraciones y medidas que habríamos de tomar por nuestra parte, pero debe quedar claro en todo momento que no haremos ninguna concesión de principio en lo que respecta a nuestro Programa y a nuestra independencia política, por lo que resultará inútil toda pretensión de enmendarnos la plana o de intervenir en asuntos del Partido y que sólo a él competen.
      Y eso es todo por el momento. Mantenednos informados a través del conducto que ya hemos establecido. Por nuestra parte vamos a hacer algunas gestiones para, en el caso de que se llegue a esa segunda fase, proponer algunos "observadores" neutrales. Sería conveniente que nos mantuviéramos un tanto escépticos (en realidad, no hay que hacerse muchas ilusiones) y desde luego, si no cumplen lo acordado, nunca reconoceremos que ha habido una verdadera negociación y lo denunciaremos como una patraña del Gobierno y del Estado destinada a dividir e intoxicar.
      Y nada más, coleguillas, aprovechad vuestra "reunificación" y, si os dejan, echaros un trago al coleto a nuestra salud y a la "vôtre".
 
      El Comité Central del PCE(r)