jueves, 14 de marzo de 2013

Erlantz Cantabrana Berrio sobre Alexandra Kolontai

enviado a nuestro correo electrónico (garkolektiboa@gmail.com)


Alejandra Kolontai

      Un libro que me han recomendado varias veces (lo tenía leído y lo releí en prisión) es “La Oposición Obrera” de Alejandra Kolontai. No es sino un folleto, que viene acompañado en el mismo volumen de otros folletos, estos sí interesantes, sobre la mujer obrera o la juventud. Precisamente, la única obra grandemente divulgada en los países capitalistas escrito por la revolucionaria soviética en su amplia vida militante ha sido el referente a su paso por Oposición Obrera (O.O. en adelante).
      Lo explico. Alejandra Kollontai en esos años 1920 y 1921 formaba parte de la Oposición Obrera, una fracción de carácter economicista estrecho, sindical, que encabezó con el dirigente obrero Shliápnikov. Dicho libro, según mi criterio, es una visión errónea del carácter que juegan los sindicatos, que valora como forma superior de organización, frente a la vanguardia organizada y al propio Estado soviético.
      Se formulan las ideas de:
      -Dirección de la economía a un Congreso de productores.
      -Dirección de las empresas y fábricas por los sindicatos.
      -Elegir a los principales administradores por los trabajadores.
      Bien, en torno a esos textos, y a los presentados en la 9ª Conferencia del Partido Bolchevique por O.O. en septiembre de 1920, se da a conocer esa plataforma, que yo interpreto como fraccionalista y de carácter anarcosindicalista.
      En el X Congreso del PCR(b), entre el 8 y el 16 de marzo de 1921, las discusiones, que ya se han tenido en asambleas en los tajos, en numerosas poblaciones y pueblucos del extensísimo campo y entre el ferviente movimiento que intentaba levantar ese país -nuevo en las formas, pero recién salido de una guerra contra 18 potencias anticomunistas-, las llevan a cabo ahora 990 delegados-as.
      Aquellos congresos no son como los del PsoE, o los posteriores al XIX de 1952 del PCUS y que nos han enseñado por la tele, sino discusiones muy enconadas sobre la idea de Revolución. Idea sindical, idea militar, un enorme país desolado, prioridades... Pero en las discusiones, en esa gran realidad nueva, parida a trompicones, clandestinidades y cárcel hay muchas cosas en el horno.
      El problema que venía de la Conferencia, sobre la fracción O.O. Otra, la que la Plataforma de Trotsky y Bujarin exponen sobre la necesidad de total subordinación de los sindicatos al Estado, al Partido y al Ejército. O sea, para mí, una idea ultraizquierdista. De hecho, él mismo lo había catalogado como “comunismo de guerra” en su documento “Tesis sobre la transición entre la guerra y la paz” y llevando el mando del Ejército Rojo en marzo de ese año en Kronstardt. Una visión militarista total de una realidad mucho más amplia y compleja. La otra idea, ¡menos mal! la predominante, se articula en la Plataforma de los Diez, compuesta entre otros, por Lenin y Stalin.
      Varias propuestas fueron sometidas a votación entre el Congreso, en representación de miles y decenas de miles de militantes. Las votaciones recogieron que 18 votos de delegados representaban a Oposición Obrera, 50 a Trotsky y Bujarin y 336 delegados-as para las posiciones de Lenin y Stalin. Otros 400 delegados eran facciones agrarias, militaristas puros, independientes... o se habían abstenido. Era un Partido en construcción necesaria y para construir hace falta el centralismo democrático.
      Por cierto, Trotsky votó a favor de la propuesta a favor de ese centralismo democrático y de la prohibición de las fracciones dentro del Partido Bolchevique. Desde entonces, o sea, marzo de 1921, en los estatutos del PCR(b) se dicta “Se prohíben formalmente las facciones dentro del Partido Comunista”.
      O sea, en 1921, el Partido estaba en discusión, clarificación y asentamiento de la línea general.
      Kolontai recibe la abrumadora derrota de sus postulados como un mazazo, y aún en 1923 edita “El amor de las ovejas obreras” como ramalazo y coletazo de O.O. Pero era militante comunista fiel y tras varias discusiones más, con abrumadoras derrotas de sus ponencias, ella y la mayor parte de los miembros dan por finiquitada dicha fracción. Si se quería seguir dentro del Partido, sus estatutos prohibían el faccionalismo.
      Murió en 1952 siendo una militante ejemplar, dejando obras tan imprescindibles sobre la psicología de la educación como “Bases de la educación”; las dedicadas de 1900 a 1908 a Finlandia y su lucha de clases; con unos análisis e investigaciones muy interesantes sobre la mujer obrera, la juventud, moral sexual o la familia.
      Sin embargo Trotsky, aún y en contra de sus exigencias militaristas contra las fracciones en 1921, crea la Oposición de Izquierdas en 1923. Una fracción negada por el Partido.

Erlantz Cantabrana Berrio

1 comentario:

Fermintxo Santxez Agurruza dijo...

Muy buen artículo que resalta el carácter de militante bolchevique comunista ejemplar de Alexandra. Tras ser derrotadas sus tesis, supo aceptar la victoria de la corriente de Lenin y Stalin, y siguió trabajando a favor de la Revolución, del Estado Socialista Soviético y del Partido Comunista Bolchevique. Los militante de la oposición Obrera apelaron a la Internacional Comunista, pero no fueron aceptadas sus quejas. hay que destacar que Lenin apoyó el que dos miembros de la Oposición Obrera se integraran en el Comité Central del PC(b)R, considerando que sus ideas, bien que en su oponión anrcosindicalistas y erróneas, debían estar representadas en la instancia suprema del Partido. Parta que tomen nota los que ven "enemigos" de Lenin por todas partes, menos en su sectarismo enfermizo. Las ideas de la Oposición Obrera marcan el futuro comunista de una revolución socialista en un país industrializado al 100 %, en la Rusia destruida y extenuada de 1921 eran prematuras. Pero la Historia, algún día les dará la razón. Es decir, la Revolución Comunista les dará la razón, sin quitársela a Lenin o Stalin, sino poniendo a cada uno en su sitio y contexto histórico.

Un abrazo comunista!