viernes, 10 de febrero de 2012

Artículo de Erlantz Cantabrana Berrio

enviado por el autor


Menos propaganda interesada, más investigación

España versus Gulag. Mientras decenas de miles de republicanos siguen podridos y ninguneados en cientos de cunetas de todo el Estado español. Mientras miles de niños y niñas fueron robados a sus padres en el mismo momento que nacieron, en Donostia, Galiza, Canarias o Gasteiz. Mientras algunos fascistas de pro afirman orgullosos que el franquismo fue una época dorada y placentera (para ellos, claro). Mientras los capitanes de los pelotones de fusilamiento pasaron de la noche a la mañana a ser altos cargos militares y policiales “democráticos”. Mientras lo impuesto en 1939 por las armas, la banca, el fascismo internacional y patrio, la sangre, las pelonas, el aceite de ricino y cientos de miles de años de cárcel ha confluido para dar forma a la Constitución española. Mientras se pasó del TOP a la AN de un brochazo gordo...

Mientras todos esos temas -que debieran seguir siendo tan actuales por no ser jamás ni denunciados internacionalmente, ni juzgados, ni prescritos- del genocidio fascista español parecen no preocupar nada a los periodistas “democráticos”, descubro (sin sorpresa), que en lo que llevamos de 2012, varias revistas y medios españoles vuelven a dedicar varias portadas y noticias falsas (y luego diré porqué) al Gulag soviético.

El pueblo español, vasco, catalán, galego o canario debe estar más interesado en manipulaciones maniqueas de asuntos sucedidos a 5.000 kilómetros de aquí que en que les expliquen quién es quién en la flamante democracia española, llena de franquistas, falangistas, cuneteros y genocidas. Pero claro, si encima dicha “información” sobre la URSS es un atropello mentiroso de datos inventados, pues ya nos damos cuenta de cuánto de interesado tiene el tema eterno de “las maldades del comunismo”, al menos para tanto plumilla agradecido a Franco.

En febrero 2012, la editorial de una revista española de supuesta historia, da las gracias eternas al nazi-zarista Solzhenitsyn “por habernos descubierto los crímenes del Gulag soviético”. Este loco, premio nobel panzista gracias a sus mentiras e invenciones, declaró en Madrid, en la única TV de aquellos tiempos, el 20 de marzo de 1976 que “110 millones de rusos murieron víctimas del socialismo”. Y se quedó tan pancho. Y quien pagó la entrevista también.

En enero, otro medio español dio propaganda ocho años después de editado, a “la inmensa labor de investigación” que a Anne Applebaum le dio el Pulitzer en 2004 por su libro Gulag. Tras leer atentamente dicho trabajo, Anne se tiene que posicionar, pues ya estaban abiertos los archivos históricos del KGB que tiraron por los suelos las inventivas mentirosas de Solzhenitsyn, del magnate pronazi Hearst (“los soviéticos se comían los cadáveres”), del exagente británico y actor de la CIA Robert Conquest (26 millones de muertos) y de otros tantos “estudiosos”.

Tras 672 páginas, tiene que reconocer que entre 1929 y 1953 por el sistema soviético de Gulag, mas deportados, mas desplazados y mas detenidos, pasaron un máximo de 28 millones de personas, de las cuales murieron como máximo 3 millones de personas (2.749.163).

Habría mucho que detallar, explicar e investigar desde otras coordenadas. Y como no quiero hacer eterno este artículo, recomiendo las lecturas de los artículos de investigación de Mario Souza, publicado en Suecia en 1998 y reproducido en al menos 10 idiomas incluido el español, el titulado “El mito del Gulag”, de R. Andreu, publicado en 2001, y los datos de investigación del grupo de historiadores ruso de 1993. Todo ello accesible en internet.

Pero, aún así, comparemos los datos del Gulag con el genocidio fascista español.

¿Cuántos republicanos, izquierdistas, simples obreros y campesinos... murieron en España entre 1936 y 1975?. No se sabe a ciencia cierta, pues ningún estudioso ha podido consultar toda la información sobre el genocidio fascista en España, a fecha de 2012. Alguna publicación se atrevió a estimarlos en 700.000. Recuerdo que España tenía al menos de 5 a 6 veces menos población que la URSS.

¿Cuántos de esos asesinatos han sido juzgados, cuántos criminales españoles han sido condenados por algún tribunal internacional independiente?. De esto sí puedo estar seguro, ninguno. De hecho, Fraga murió hace unas semanas tranquilamente en su camita, y encima con homenajes de Estado.

Y por poner un ejemplo, eran 30.000 solamente los jefes y oficiales del ejército español sólo durante el primer franquismo.

La URSS se enfrentó durante 1941 a 1945 a los ejércitos nazifascistas de varios países, y defender su propia tierra costó la vida al menos a 22 millones de soviéticos. Muchos murieron de hambre, de frío, de epidemias, extenuados. El sinvergüenza de Solzhenitsyn también endosó estos muertos al régimen soviético. En las mismas fechas, y ya acabada la guerra fascista que aplastó a la República popular, 30.000 españoles murieron de hambre. Pero ningún plumilla ha acusado a los sucesores de Franco de este ignominia.

Y los 300.000 españoles que en 1945 estaban en libertad provisional. Y los 3.100 navarros fusilados por el franquismo. Y los 3.000 extremeños toreados y asesinados en dos días de agosto de 1936 en Badajoz. Y los cientos de miles de trabajadores esclavos. Y los 80.000 bizkainos que estaban en las listas negras de Falange en 1938. Y los 9.000 españoles muertos en campos de exterminio...

¿Saben?. Ningún ruso, ni uno solo, estuvo más de 20 años en prisión (pena máxima soviética). En España, varios militantes presos de ETA y GRAPO han estado al menos 30 años. Hoy en día, en EE.UU., el 2.8% de su población adulta está presa. Más tanto por ciento que en la URSS en época de Stalin.

Los historiadores (nada sospechosos de stalinistas) que pudieron estudiar los archivos del KGB durante 4 años, dieron en 1993 la cifra que sigue escociendo a todos los anticomunistas del mundo: entre 1921 y 1953, un máximo de 800.000 personas fueron condenadas a fusilamiento en la URSS (785.000 entre 1930 y el 53). Condenadas a fusilamiento, pero muchos de ellos conmutados por otras penas.

¿Seguimos?...

Desterremos las mentiras propagandistas interesadas. Demos paso a la verdadera memoria histórica. ¿Por qué no empezamos por el propio Estado español?.

Erlantz Cantabrana Berrio