sábado, 2 de febrero de 2013

''Beria no pudo, ni quiso, asesinar a Stalin'' (segunda y última parte)

Gudaroko Txoko Gorrian


Beria no pudo, ni quiso, asesinar a Stalin
en respuesta al artículo ¿Beria asesinó a Stalin? del blog Euskal Herria Sozialista

-Primera parte
-Segunda parte:

      4.-¿Beria le dijo a Molotov que él había eliminado a Stalin?
      Última perla (sin desperdicio): ''[El 1º de mayo de 1953, en el mauseo de Lenin] Beria se acercó a Molotov y le dijo al oído "Soy yo quien le ha eliminado".''
      Leído el resto del artículo, ya no me sobresalto ante algo así.
      En vísperas del asesinato de Beria el 26 de junio de 1953, Jruschov tanteaba alianzas para ello entre la vieja guardia (a Malenkov ya se lo había ganado). En este contexto, Molotov y Kaganovich discutían de cómo no había ninguna prueba para arremeter contra el 'número dos' soviético. ¿No le bastaría a Molotov esa ''confesión'' para arremeter contra el abjaso con determinación, incluso en aquel mismo momento?
      Pero en vez de empezar a divagar entre estas cuestiones, ¿no es más fácil consultar las fuentes? Pero no las hay. Los señores de EHS sueltan esta ''confesión'' de Beria (que por cierto, no había oído ni siquiera en los panfletos más nauseabundos de la burguesía) como quien dice que Stalin comentó con Molotov el 15 de abril de 1937, en su dacha de Sochi: ''¡Qué sabroso estaba el bebé del desayuno de hoy! ¡Hay que traer más de ese mismo gulag!''. Considero que no hay que perder más tiempo ante ésto.

      5.-¿Qué interés tenía Beria en asesinar a Stalin?
      No pongo en duda que Stalin fue asesinado. Pero ya que no hay ninguna prueba contra ningún conspirador, sólo nos queda observar los hechos que rodean su muerte, quién es más probable que los propiciara y a quién le beneficiaban más sus resultados.
      He intentado explicar cómo Lavrenti P. Beria, a pesar de ser miembro pleno del Buró Político, se encontró a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta totalmente ajeno a los órganos de seguridad; no tenía ni relación ni a su 'gente de confianza' dentro de ellos durante este periodo, hasta que recuperó el MVD en 1953.
      Además, fue nombrado primer vicepresidente del Consejo de Ministros bajo la presidencia de G. M. Malenkov. Tras la muerte de Stalin, ya que el Gobierno tomó más autoridad que el Partido, Beria se convirtió en el 'número dos' de la URSS; y de hecho, provinieron de él las principales iniciativas políticas que se desarrollaron entre marzo y junio de 1953.
      El 26 de junio de 1953, tal como la versión oficial indica, Beria sería arrestado en una sesión del Presidium del PCUS por una docena de altos oficiales militares dirigidos por el mariscal Giorgi K. Zhukov, Héroe de la Unión Soviética. Otras versiones dicen que fue asesinado allí mismo, como la que narra que cuando Beria salió indignado por los ataques de sus compañeros (sobre su intervención en la crisis de la RDA, por lo que Jruschov se ganó el apoyo de la vieja guardia), Mikoyan salió tras él y le disparó por la espalda. Está es la versión que dió Nikita S. Jruschov en una entrevista, al igual que en otra distinta dijo que en la misma situáción fue él mismo quien lo hizo. Pero siguiendo la versión oficial, L. P. Beria sería juzgado a puerta cerrada y fusilado en diciembre de 1953. Hay rumores que dicen que en el juicio, a pesar de la ancha bufanda y el gran sombreo que vestía el inculpado, se reconocía que éste no era realmente Beria sino un actor. Uno de los miembros de su tribunal, el ex-presidente del Soviet Supremo de la URSS N. M. Shvernik declaró que nunca llegó a ver a Beria con vida. Algunos ya sabían en el Pleno del CC del PCUS de julio de 1953 (dedicado a desprestigiar a Beria y justificar su purga) que ya estaba muerto. Desde luego la farsa del juicio es evidente, pero incluso el montaje de su arresto fue deficiente, ya que en su ficha de arresto ni siquiera constaban sus huellas dactilares (extraíbles hasta de un cadáver).
      Pero volviendo al posible interés de Beria en asesinar a Stalin, lógicamente como paso previo para tomar el poder; Sergo Beria nos ofrece una anécdota que nos podría quitar esta sospecha de la cabeza: el mariscal G. K. Zhukov le ofreció a su padre dar un golpe de Estado para derrocar a los revisionistas liderados por Jruschov, quienes luego pretenderían restaurar el capitalismo en la Unión Soviética. Lavrenti Pavlovich, por respeto a la legalidad y la voluntad el Pueblo, se negó. Poco después, ¡sería acusado de querer dar un golpe de Estado y de querer restaurar el capitalismo en la URSS!
      La historia del mariscal Zhukov resulta otro pozo oscuro que necesitaría otro análisis aparte, pues aunque oficialmente se le sitúa al lado de Jruschov como fuerte aliado, Sergo Lavrentievich dice que, tal como le contó el mismo oficial, defendió al secretario general con la esperanza de que su revisionismo despertará una respuesta comunista para enderezar el rumbo de la Unión Soviética (confíandose demasiado, como de hecho, parece que hizo el mismo Beria). Tal vez por ello sería destituido por Jruschov como ministro de Defensa en 1957, mismo año en el que se purgó a la vieja guardia 'stalinista' (Molotov, Kaganovich...).

      6.-¿A quién le interesaba asesinar a Stalin?
      ¿Quién fue quien tras la desaparición de Stalin, arremetió contra éste y contra la construcción socialista en definitiva, y comenzó una liberalización de la Unión Soviética que la llevaría a desaparecer sumida en el capitalismo? ¿Quién fue, teniendo en cuenta el futuro próximo de la URSS de 1953, a quien mas benefició la muerte del líder soviético? No hace falta pertenecer a la eminente Academia de Historiadores de Moscú para que nos venga un nombre a la cabeza: Nikita Sergeievich Jruschov. El mismo Jruschov que tuvo como aliados en su traición ''desestalinizadora'' a los ministros de Asuntos Internos y Seguridad Estatal (Kruglov e Ignatiev, respectivamente) que controlaban la seguridad personal de Stalin y purgaron a su personal sanitario. Y como decía nuestro enmascarado V: ''El resto de la historia, como suele decirse, ya es bien conocida''.


      Creo que no hace falta prolongar más este artículo.

      Animo a los responsables del blog EHS a razonar realmente las hipótesis que presentan, y no a confabular vomitando una serie de datos inconexos; pero vista su trayectoria y 'estilo' de los últimos años, veo que ya es 'marca de la Casa'.

      P.D.: Me he tomado la libertad de corregir las faltas ortográficas del artículo de EHS en los extractos que aquí he reproducido.
      P.D.(2): Con la gran pereza con la que escribó en este domingo, después de mis dos semanas de exámenes de la uni, no he querido entrecomillar una de cada dos frases para citar de que libro procedían. Es un trabajo que no he querido tomar ahora, y espero poder realizar más adelante. De todas formas, creo haber ofrecido una mínima plenitud de datos como para formar un esquema general y sacar conclusiones. De todas formas recomiendo principalente a Sergo Beria (hijo de Lavrenti Pavlovich, autor del libro Beria, my father), Grover Furr, Juanma Olarieta, y aunque no coincido siempre con ellos, Ludo Martens y Bill Bland.
      P.D.(3): Sobre la muerte en sí de I. V. Stalin, recomiendo el siguiente artículo de este mismo blog: La muerte de Stalin, ¿fallecimiento o asesinato?; y sobre el enfrentamiento entre L. P. Beria y N. S. Jruschov tras la muerte de Stalin, en Pospolo kutxa: El último ajedrez de Beria (primera parte-segunda parte).


Ekaitz Zabalza Gaztelu,
de Beria elkartea
(y autor del relato El último invierno de la Oficina)
2013/I/20