viernes, 21 de marzo de 2014

''Sobre la 'Carta al Congreso' de Lenin'' (por Antorcha)


Sobre la "Carta al Congreso" de Lenin
por Antorcha

El mensaje estaba promovido por el temor de Lenin a una escisión y a las pequeñas intrigas, por lo que el Comité Central ganaría en estabilidad ampliándose de 27 a 100 miembros.
El texto más conocido es la Carta al Congreso, consistente en varios fragmentos dispersos de un mensaje dirigido al Congreso del Partido cuyo dictado Lenin inició el 23 de diciembre de 1922 y terminó el 4 de enero del año siguiente.
En ella se abordan dos cuestiones distintas. Una primera es el aumento del número de miembros del Comité Central y Lenin la dictó el 23, 24, 25, 26 y 29 de diciembre de 1922.
La segunda parte de la Carta al Congreso comprende las notas del 24 y 25 de diciembre de 1922 y el 4 de enero de 1923, conteniendo una caracterización subjetiva de algunos miembros del Comité Central.
El mensaje estaba promovido por el temor de Lenin a una escisión y a las pequeñas intrigas, por lo que el Comité Central ganaría en estabilidad ampliándose de 27 a 100 miembros.
El mayor peligro de escisión proviene, según dice Lenin, de Stalin y Trotski, de los cuales hace la siguiente caracterización, que citaremos íntegra y literalmente: El camarada Stalin, llegado a secretario general, ha concentrado en sus manos un poder inmenso y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia.
Por otra parte, el camarada Trotski, según ha probado ya su lucha contra el CC con motivo del problema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, no se distingue únicamente por dotes relevantes. Personalmente, quizá sea el hombre más capaz del actual CC, pero está demasiado ensoberbecido y se deja llevar demasiado por el aspecto puramente administrativo de los asuntos [...] Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de secretario general.
Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto
y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc.
Esta circunstancia puede parecer una pequeñez insignificante, pero creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y de lo que he escrito antes de las relaciones entre Stalin y Trotski, no es una pequeñez o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva.
Además, conviene citar otro párrafo en el que caracteriza a Bujarin, ya que la opinión de Lenin sobre él también se ha manipulado al citarlo parcialmente: Bujarin no sólo es un valiosísimo y notable teórico del Partido, sino que, además, se le considera legítimamente el favorito de todo el Partido; pero sus concepciones pueden calificarse de enteramente marxistas con muchas dudas, pues hay en él algo escolástico (jamás ha estudiado y creo que jamás ha comprendido del todo la dialéctica).
De entrada, el examen de esta Carta causa una perplejidad inicial por el tono personal y subjetivo que Lenin adopta hacia unos cuantos dirigentes del Partido, algo absolutamente inhabitual en él. Además, en la Carta, como no podía ser de otra manera, Lenin no ordena nada a sus camaradas; hace una propuesta que éstos debían considerar.
En cualquier caso, lo que deja bien claro es que no había ninguna clase de divergencias políticas entre Lenin y Stalin, que el primero apunta una serie de rasgos subjetivos de la personalidad de Stalin y el temor de que no sea precisamente el dirigente más adecuado para ocupar el cargo de Secretario General en un momento en el que está en riesgo la unidad del Partido y es necesario actuar con tacto y prudencia.
Lenin hablaba de una hipotética situación futura, no del pasado y, en contradicción con lo que había manifestado en el XI Congreso, ahora opina lo mismo que Preobrajenski: que Stalin había concentrado en sus manos un poder inmenso.
Es justamente ésto lo que promueve la sospecha acerca de la falsificación del texto, ya que no es probable que Lenin hubiera cambiado de opinión tan rápidamente.
Ahí hay una contradicción y esa contradicción se duplica si comparamos este texto con otro muy próximo en el tiempo: el artículo Cómo tenemos que reorganizar la Inspección Obrera y Campesina en el que Lenin propone fusionar la Comisión Central de Control con la Inspección Obrera y Campesina, un órgano del Partido con un órgano del Estado, y todo ello bajo la dirección de Stalin.
Eso significaba que Stalin, como dirigente de la Inspección Obrera y Campesina seguía acumulando más competencias adicionales, porque se encargaba también de la Comisión Central de Control del Partido, es decir, que acumulaba ya cuatro cargos.
Parece que Lenin había vuelto a cambiar de opinión por segunda vez, de modo que no cabe más que aceptar alguna de estas tres hipótesis: admitir un carácter vacilante y dubitativo en Lenin, afirmar que la Carta al Congreso está falsificada o reconocer que la enfermedad le había privado del uso de sus facultades mentales (con lo cual tampoco cabría atribuir validez a dicha Carta).
Cualquiera de las tres opciones aumenta sospechas acerca de esta Carta, de su elaboración y su recorrido posterior.
La leyenda continúa afirmando que Stalin ocultó al Congreso esta Carta de Lenin porque le perjudicaba. Esto sí es plenamente falso.
La primera parte de la Carta al Congreso sobre la ampliación del Comité Central fue enviada el mismo día a Stalin, pero no se menciona en ninguna de las actas de las reuniones del Buró Político y ni de los Plenos del Comité Central. Por eso se dice que la ocultó.
Ahora bien, no es en esa parte de la Carta donde se alude a Stalin y, aunque no se leyera la Carta, el problema que en ella se aborda, la ampliación del Comité Central, no solamente fue discutido sino que sus propuestas se aprobaron.
Otra cosa sucedió con la segunda parte de la Carta, la que caracteriza a algunos dirigentes del Partido. Este fragmento tardó en llegar a la Secretaría General, esto es, a manos de Stalin, pero no por responsabilidad suya. Fue Krupskaia, la mujer de Lenin, que la tenía en su poder, la que no la entregó al Secretariado ni al Buró Político, como era su obligación, sino a Zinoviev. A su vez, éste se quedó con ella un tiempo sin darla a conocer, como también era su obligación.
Hasta el 18 de mayo de 1924, unos pocos días antes de inaugurarse el XIII Congreso del Partido, Zinoviev y Bujarin no informaron a Stalin de la existencia de ese escrito.
Tres días después el Comité Central, tras escuchar el informe de la comisión encargada de recoger los papeles de Lenin, adoptó el siguiente acuerdo:
Se dará lectura a los documentos, de acuerdo con la voluntad de Vladimir Ilich, en el Congreso, leyéndose en cada delegación y estableciendo que no se reproducirán. Les darán lectura en las delegaciones miembros de la comisión encargada de recoger los papeles de Ilich.
Por tanto, quedan muy claros varios hechos que importa consignar para restablecer la verdad histórica.
Primero, que los militantes asistentes al Congreso escucharon las opiniones de Lenin sobre los miembros de la dirección. Segundo, que, a pesar del contenido del mensaje, confirmaron a Stalin en el cargo de Secretario General. Tercero, que alguien, violando los acuerdos de no reproducir el mensaje, hicieron copias del mismo que llegaron a manos de los imperialistas.
Por ello, y para terminar con la leyenda, dado que los imperialistas conocían el texto, había que darlo a conocer también a las masas, por lo que, en diciembre de 1927, el XV Congreso del Partido agregó el segundo fragmento a las actas y acordó publicar todos estos apuntes en las Recopilaciones Leninistas.
Así que la Carta al Congreso no sólo se conoció sino que se publicó y difundió. En este punto el Informe secreto de Jruschov no era ninguna novedad.
Que en manos de los revisionistas, como en las de los imperialistas, la Carta al Congreso haya ganado tanto aprecio sólo explica por su previa manipulación, de la que pretenden extraer falsas conclusiones.

viernes, 14 de marzo de 2014

Euskal Iraultza Sozialistari buruzko hainbat ekarpen teoriko

Euskal Iraultza Sozialistaren bidean jarraitzeko, euskal formakuntza sozialista iraultzailerako Euskal Nazio Askapenerako Mugimenduko erakunde eta militanteek (ETAk bereziki) landutako hainbat ekarpen teoriko bilduko ditugu:

  • Argalak grabatutako zinta Arrigorriagako Amnistiaren aldeko Gestorek eskatuta, eraila izan zen bezperan (1978 abenduaren 20a):


EUSKAL NAZIO ASKAPENERAKO MUGIMENDUKO HAINBAT MILITANTE IRAULTZAILEEN BIOGRAFIAK:

jueves, 13 de marzo de 2014

Argalaren 'testamentua' (Arrigorriagako Gestorentzako grabatutako hitzak, bere erailketaren bezperan)

Hemen uzten dizuegu Jose Miguel Beñaran Ordeñana Argalak, ETA(m)-ko buruzagietako bat eta Euskal Iraultza Sozialistaren estratega, grabatu zituen hitzak, Angelun faxista espainolek erailko zuten 1978ko abenduaren 21aren bezperan, Arrigorriagako Amnistiaren aldeko Gestorek eskatuta:


(Grabazio hau eta
Jokin Apalategiren Los vascos de la nación al estado liburuarentzako idatzitako hitzaurrea
('Autobiografía política': primera parte - segunda parte)
bere izenaz sinatu zituen aitorpen bakarrak dira)

martes, 11 de marzo de 2014

DENA IZANGO GARA jardunaldiak: martxoak 29ko kontzertuetan, SOBIETH ordez HABEMUS PAPAM, Núcleo Tercorekin batera


jardunaldiak

Martxoak 29ko kontzertuetan, SOBIETH ordez Amurrioko HABEMUS PAPAM punk-Oi! taldea joko du Núcleo Tercorekin batera.

En los conciertos del 29 de marzo, en vez de SOBIETH tocará la banda de punk-Oi! de Amurrio HABEMUS PAPAM junto con Núcleo Terco.

sábado, 8 de marzo de 2014

Martxoak 8 - Stalin sobre las mujeres trabajadoras



Stalin sobre las mujeres trabajadoras

[...] Las mujeres y trabajadoras, las obreras y campesinas, constituyen la gran reserva de la clase obrera. Esta reserva representa a una buena mitad de la población. ¿Estará la reserva femenina con la clase obrera o contra ella? De eso dependen el destino del movimiento proletario, la victoria o derrota de la revolución proletaria, la victoria o derrota del poder proletario. Por eso, la primera tarea del Partido y de su destacamento más avanzado, el Partido comunista, consiste en llevar a cabo una lucha decisiva para liberar a las mujeres, obreras y campesinas, de la influencia de la burguesía, para educar políticamente y organizar a las obreras y campesinas bajo la bandera del proletariado.El Día Internacional de las Mujeres es un medio para llamar a la reserva, constituida por mujeres trabajadoras, que se posicione del lado del proletariado.Pero las mujeres trabajadoras no sólo son una reserva. Pueden y deben convertirse –con una política justa de la clase obrera- en un verdadero ejército de la clase obrera que combata a la burguesía. Hacer de esta reserva de mujeres trabajadoras un ejército de obreras y campesinas, que combatan junto al gran ejército del proletariado, ésa es la segunda tarea, que es decisiva, de la clase obrera.[...]

Stalin, ''El día Internacional de las Mujeres''

martes, 4 de marzo de 2014

Las condiciones históricas del nacimiento del revisionismo moderno

tomado de Tiempos Rojos

Las condiciones históricas del revisionismo moderno


Cuando se analiza cualquier problema social, es necesario que sea puesto en un contexto histórico determinado y, si se analizan los fenómenos que por su naturaleza y contenido son los mismos, es necesario tener en cuenta las peculiaridades concretas, que los distinguen unos de los otros sobre la base de las condiciones históricas en las que ocurren. De manera que, para entender correctamente algunos problemas que hoy se encuentran frente a los marxista-leninistas en relación a la lucha contra el revisionismo moderno, es importante conocer las condiciones históricas en las que surgió así como sus peculiaridades.
El revisionismo moderno, al igual que el viejo revisionismo, no es algo accidental, no es sólo una traición de ciertas personas particulares, sino que es un producto social de toda una época histórica. «Cada problema más o menos ‘nuevo’, cada viraje de los acontecimientos» — dijo Lenin — «provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo.» [1].

El revisionismo moderno surgió y se propagó después de la Segunda Guerra Mundial. Sus primeros signos fueron evidentes antes de la guerra, con el Browderismo. Una de las primeras y más peligrosas manifestaciones del revisionismo moderno fue el revisionismo Titoísta. Pero el revisionismo moderno se transformó en una tendencia retrógrada de proporciones internacionales más tarde, con la aparición del revisionismo Jruchovista, que afectó al partido más viejo, más grande y el que contaba con la mayor autoridad en el mundo, el Partido Comunista de la Unión Soviética, y sobre todo después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyas tesis oportunistas se convirtieron en el alimento ideológico de los revisionistas y renegados del marxismo-leninismo de todo el mundo.
Después de la Segunda Guerra Mundial, que finalizó con el completo fracaso militar y político del fascismo, ocurrieron grandes cambios en el mundo. Las posiciones del capitalismo fueron sacudidas hasta sus cimientos, su crisis general entró en una nueva fase superior, la autoridad del primer país socialista del mundo, la Unión Soviética, creció como nunca antes. Una serie de países europeos y asiáticos emprendieron el camino al socialismo, los partidos comunistas crecieron y su influencia entre las masas se fortaleció, el movimiento de liberación nacional de los pueblos y naciones oprimidas tomó un nuevo impulso, en todas partes la revolución crecía, mientras que las posiciones del imperialismo se estaban debilitando continuamente.

En estas circunstancias la burguesía imperialista elaboró su nueva estrategia y táctica para enfrentarse a las crecientes fuerzas de la revolución, para defender y ampliar su dominación en el mundo. El imperialismo norteamericano que se convirtió en el centro de la reacción mundial, en el enemigo más grande de los pueblos de todo el mundo, alzó la bandera del estrangulamiento de la revolución y de la salvación del capitalismo.

1) Para conseguir sus objetivos las reaccionarias clases explotadoras siempre han empleado y todavía emplean dos métodos: la violencia y el engaño, dando prioridad a veces a uno y en otros tiempos al otro. Estos dos métodos fueron utilizados en amplia escala por el imperialismo, y sobre todo por el imperialismo norteamericano, tras la Segunda Guerra Mundial.

Sacudido por las victorias del socialismo y por el ascenso del movimiento comunista internacional y el movimiento de liberación nacional, inmediatamente luego de la guerra, el imperialismo, encabezado por el de los Estados Unidos, comenzó una ofensiva general contra los países socialistas, los partidos comunistas y los pueblos del mundo, utilizando todas las formas de presión: económica, política, ideológica y militar. El carácter agresivo de la política del imperialismo norteamericano, sus preparativos militares, sus amenazas de una guerra recurriendo al uso de medios de exterminio masivo se pronunciaron especialmente. El chantaje atómico se convirtió en la política oficial de los EE.UU. La capitulación ante esta presión del imperialismo, a sus amenazas de una guerra devastadora, fue una de las circunstancias que llevaron al nacimiento del revisionismo moderno, fue una de las fuentes del nacimiento del revisionismo en la actualidad. Fue sobre esta base que los lemas notoriamente pacifistas y capitulacionistas de Jruschov por una paz a toda costa fueron sacados y abandonados todos los ideales revolucionarios, se alcanzó el punto de sumisión y rendición al imperialismo, algo que constituye una de las características singulares del revisionismo moderno.

Cuando se volvieron evidentes los primeros signos del oportunismo Jruchovista, el imperialismo, sin descuidar el empleo de los medios de violencia, comenzó a practicar en una más amplia escala la táctica del engaño, del socavamiento del movimiento comunista y obrero, de la revolución y el socialismo desde adentro, una táctica que había empezado a utilizar muchos años antes en varios países capitalistas. Por una parte, aumentó su presión, con el fin de obtener de los revisionistas aún más grandes nuevas concesiones, mientras que, por otra parte, se hizo eco de las consignas pacifistas y capitulacionistas con el objetivo de empujarlos aún más a lo profundo de la ciénaga de la traición. El empleo de tal táctica fue dictado por el hecho de que en las condiciones de la proporción de fuerzas creada tras la Segunda Guerra Mundial, era muy difícil para el imperialismo lograr su objetivo de expansión de su dominación en el mundo por medio de la agresión armada. Por lo tanto, concentró sus esfuerzos en el socavamiento desde adentro de los países socialistas y partidos comunistas. Los socialdemócratas desempeñaron este papel en el pasado, pero en las nuevas condiciones, cuando el socialismo se había convertido en un sistema mundial, el imperialismo no estaba satisfecho con los «partidos burgueses de la clase obrera» dentro de los países capitalistas. Tuvo que encontrar otra arma más conveniente que serviría para suprimir el movimiento comunista, minar el socialismo y sabotear la lucha de liberación nacional de los pueblos. Esta arma la encontró al principio en el revisionismo Titoísta, que era un revisionismo en el poder y que mantenía la etiqueta de un país «socialista». 

Pero, al igual que la socialdemocracia, el nuevo aliado del imperialismo, la camarilla de Tito, fue también desenmascarado. El imperialismo necesitó otro apoyo más poderoso, más autoritario. Y este apoyo lo encontró precisamente en los revisionistas Jruchovistas.

2) La finalización de la Segunda Guerra Mundial con la victoria completa de la Unión Soviética sobre el fascismo fue un éxito de importancia histórica internacional. Pero, como dijo Stalin, incluso los éxitos tienen su lado oscuro. De hecho la victoria de importancia histórica que se logró tras la Segunda Guerra Mundial, por distintas razones creó en algunos cuadros de muchos de los partidos comunistas, principalmente en la Unión Soviética, una especie de embriaguez de éxitos, un auto-satisfacción, un deseo de vida fácil y relajación después de los esfuerzos y sufrimientos de la guerra. La enorme destrucción material y humana y el daño causado por la guerra influyeron en el nacimiento, entre algunas personas vacilantes, de un deseo de encontrar caminos «más tranquilos», «más fáciles», un camino «sin sacrificio», para lograr la victoria de la revolución y la edificación del socialismo y el comunismo. Recordemos en este punto la especulación de los revisionistas modernos con los deseos y las aspiraciones de las personas por la paz, para difundir el lema de la «coexistencia pacífica», la «competencia pacífica», el «transito pacífico al socialismo», que creó ilusiones reformistas en muchas personas.

Los elementos vacilantes siempre han tendido a evaluar las situaciones desde puntos de vista oportunistas y trazando de ellos conclusiones igual oportunistas. Así, interpretaron los grandes cambios en la proporción de fuerzas a favor del socialismo, que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, como si ahora cualquier cosa podía ser impuesta al imperialismo, como si, ante la fuerza e influencia del socialismo, incluso las leyes objetivas del capitalismo habían perdido su eficacia. Sobre esta base, los revisionistas Jruchovistas llegaron a la conclusión general de que la naturaleza del imperialismo había cambiado o podría ser cambiada, que ahora, mientras todavía existía el imperialismo, la guerra podría ser eliminada de la vida de la sociedad, que el desarme general y completo podría lograrse, que podría ser creado un mundo sin armas, sin ejércitos y sin guerras, que la transición al socialismo podría hacerse sin la violencia revolucionaria, sin romper por la fuerza la vieja maquinaria estatal burguesa, y luego establecer sobre sus ruinas la dictadura del proletariado.

3) Otra circunstancia histórica que favoreció el nacimiento del revisionismo moderno fue el período de 
«tranquilidad» relativa, de desarrollo «más o menos pacífico» que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial en Europa y sobre todo en América del Norte, y el nivel relativamente alto de los contactos económicos en este período. Después de la Segunda Guerra Mundial, también surgieron algunos nuevos fenómenos del desarrollo del mundo capitalista, como pueden ser la ampliación de la esfera de la actividad del capitalismo monopolista de Estado, la transición del viejo colonialismo al neocolonialismo, etc. Todos estos factores fueron explotados por la propaganda burguesa para propagar ilusiones respecto a la «prosperidad permanente del capitalismo», sobre el cambio de su carácter, en resumen, para difundir ilusiones reformistas. Mientras tanto crecía la llamada «aristocracia de la clase obrera», que es la base social principal del oportunismo y el revisionismo en el movimiento comunista.

Las filas de la clase obrera en los países capitalistas se llenaron durante este período con nuevos «reclutas», con elementos de la pequeña burguesía, como comerciantes en quiebra y agricultores. Además de esto, sobre todo en Francia e Italia, muchos elementos vacilantes, pequeñoburgueses, intelectuales, arribistas y oportunistas entraron en las filas de los partidos comunistas. Esto aumentó la presión de la ideología pequeñoburguesa y burguesa sobre la clase obrera y sobre los partidos de la clase obrera en los países capitalistas, y esto provocó la revisión, también en esta ocasión, de la tesis marxista-leninistas de que el desarrollo del movimiento en amplitud siempre está asociado con una cierta disminución de su nivel revolucionario y teórico.

Junto con la liberalización general y con el uso de una política más astuta para el socavamiento del movimiento comunista y obrero por la burguesía internacional y, como consecuencia de esto, en este periodo se desarrolló en los partidos comunistas de los países capitalista el legalismo, la absolutización de las formas legales de lucha, cayendo en el «cretinismo parlamentario», persiguiendo puestos de gobierno, la reducción de todo el trabajo del partido a las campañas electorales.

Todas éstas fueron circunstancias y condiciones adecuadas para el nacimiento del revisionismo moderno, porque, como dijo Stalin, «El paso del auge a la calma, ya de por sí, por su misma naturaleza, aumenta las probabilidades del peligro de derecha… engendra ilusiones socialdemócratas, reformistas, haciendo que el fundamental sea el peligro de derecha.» [2]

4) Por mucho tiempo, después del estallido revolucionario que ocurrió durante la Primera Guerra Mundial e inmediatamente después, las tareas más importantes que enfrentaron los partidos comunistas fueron de un carácter democrático. En este período, el principal lugar fue ocupado por la lucha por la defensa de los regímenes democráticos contra el peligro fascista que tomó el poder en Italia y Alemania, y más tarde en 

España. Durante la Segunda Guerra Mundial la tarea fundamental fue la lucha contra los fascistas ocupacioncitas para la defensa y liberación nacional. Las tareas democráticas tomaron una importancia especial también después de la Segunda Guerra Mundial. En el XIX Congreso del PCUS, José Stalin planteó correctamente el deber histórico de los partidos comunistas de tomar en sus manos y alzar la bandera de las libertades democráticas, de la independencia nacional y soberanía y de la preservación de la paz en el mundo. La lucha en este sentido no fue una lucha directa por el socialismo. Sin embargo, sin las tareas anteriores solucionadas, no podría realizarse ninguna tarea de un carácter directamente socialista. Por otra parte, el marxismo-leninismo enseña que los partidos comunistas y el proletariado progresista deben dirigir tanto la lucha directa por el socialismo, así como la lucha por la democracia, por la independencia nacional, etc.

La lucha por la democracia no se encuentra en oposición a la lucha por el socialismo. Por el contrario, aproxima y facilita la victoria de la revolución socialista. Pero es innegable que en unas circunstancias en las que las tareas de un carácter democrático general aparecen en el primer plano, si los partidos comunistas no están siempre guiados por el principio de clase de que la lucha por la democracia debe servir a la lucha por el socialismo y que la primera debe estar sometida a la segunda, si no muestran atención por unir los intereses del momento del movimiento con los intereses de su perspectiva, con el objetivo final de la clase obrera: la realización del comunismo, se crean entonces condiciones favorables para la nacimiento del oportunismo de derecha, del revisionismo. De hecho, los revisionistas modernos reducen toda la lucha por el socialismo a la lucha por la democracia dentro de los límites por la legalidad burguesa y las constituciones, convirtiéndose así en esclavos de la democracia burguesa que incluso los revisionistas que se encuentran en el poder tratan de imitar.

Nos parece que estas son las condiciones históricas más generales que favorecieron el nacimiento del revisionismo moderno. No vamos a insistir aquí en las causas objetivas y subjetivas concretas de este fenómeno retrógrado, ni en la relación entre ellas. Nuestro Partido, en muchos de sus documentos y materiales importantes, y el camarada Enver Hoxha, en una serie de discursos y escritos de importancia histórica, han analizado esta cuestión de una manera científica y han sacado conclusiones revolucionarias de lo que ocurrió en la Unión Soviética y en los otros lugares. Y nuestro Partido considera que es absolutamente necesario el conocimiento profundo de las condiciones históricas y de las causas que dieron lugar al revisionismo para poder así evitar en el futuro eso que ocurrió en nuestros días en una serie de antiguos países socialistas, porque, en el análisis final, el ascenso del revisionismo no es una inevitabilidad fatal. Naturalmente, las causas del ascenso del revisionismo están basadas en la realidad objetiva. Sin embargo, como un fenómeno retrogrado el revisionismo no puede representar una ley objetiva, como los ideólogos burgueses tratan de presentar el problema, sino sólo un retroceso temporal en el proceso del desarrollo de la revolución socialista mundial. Como tal, no es necesario que surja inevitablemente en cada país por separado. El hecho que hasta el momento el revisionismo no haya sido capaz de pasar en Albania, en China y en varios otros partidos comunistas y que en la lucha con él se han creado decenas de nuevos partidos marxista-leninistas, es la prueba más convincente que el revisionismo es una posibilidad, un peligro, que, si es reconocido y si son cortadas las raíces que lo nutren, puede ser evitado y derrotado. Para esto el factor subjetivo desempeña un rol decisivo, y en primer lugar, la posición del partido comunista. Cuando el partido reconoce y aplica las leyes objetivas de la sociedad, sigue una línea marxista-leninista correcta, tiene como su base ideológica la teoría marxista-leninista y educa a sus miembros, la clase obrera y todas las masas con ella, desarrolla la lucha de clases consecuentemente y sin interrupción, aplica las normas 

Leninistas en la vida interna del partido, conserva sus filas puras, fortalece continuamente sus vínculos con las masas, trabaja para el revolucionarización del partido y toda la vida del país, agudiza la vigilancia revolucionaria de cada comunista y obrero, se evita el peligro del nacimiento del revisionismo.


Notas
[1] V. I. Lenin (1908): Marxismo y revisionismo.
[2] J. V. Stalin (1925): Sobre el Partido Comunista de Checoslovaquia
Fragmento de “About some actual problems of the struggle against modern revisionism”.
Traducido por Tiempos Rojos.